Empresarios locales en alerta por el avance de empresas chilenas en la minería sanjuanina
Alfredo Amin, vocero de la Cámara Minera de Calingasta, advierte sobre el impacto que puede tener el Tratado de Integración Minera con Chile si no se regula con claridad el rol de los proveedores locales.
La inquietud en el sector empresario sanjuanino crece a la par del avance del proyecto binacional minero Josemaría, emplazado en Iglesia. En una conversación con este medio, vocero de la Cámara Minera de Calingasta, Alfredo Amin, planteó una serie de advertencias sobre el riesgo que representa para los proveedores argentinos, especialmente los locales, la aplicación sin ajustes del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile, firmado en 1997.
“No nos causa ninguna gracia saber que estamos caros en dólares, que somos poco competitivos y que alguien puede traer una camioneta o maquinaria desde Chile a mitad de precio. Así es imposible competir”, sostuvo Amin. “Estamos entregando un recurso natural que no tiene vuelta. Y el país no está dando garantías para proteger a los empresarios locales”.
Una preocupación compartida
Amin explicó que, aunque su cámara opera en Calingasta y Josemaría está en Iglesia, las consecuencias se extienden a todo el ecosistema minero de la provincia. “Si un proveedor sanjuanino queda afuera de un proyecto en Iglesia, lo más probable es que venga a buscar trabajo a Calingasta. Es una cadena”, advirtió.
Por eso, desde hace más de un año trabajan en conjunto con otras entidades, como CASEMI, CAPRIMSA, la Cámara de Jáchal, la de perforistas y la de la construcción, entre otras. “Somos diez cámaras que estamos totalmente solidarizadas con lo que está pasando. Porque de una u otra manera nos afecta”, indicó.
Una ley urgente
Para el dirigente, es urgente sancionar la Ley de Proveedores Locales que se viene reclamando desde distintos sectores. “Esa ley le va a dar un poco de luz a todo este tema. Hoy no hay claridad. Y si no la tenemos, estamos en desventaja”, enfatizó. Según Amin, una norma de este tipo permitiría establecer un mínimo obligatorio de participación para proveedores locales (por ejemplo, el 20%), y definir claramente qué se entiende por “proveedor local”.
“No podemos seguir con esta competencia desleal. Lo que yo hago, lo hacen muchos empresarios: no me llevo la plata afuera, reinvierto todo en Calingasta. Y eso tiene un valor”, agregó.
Un marco desactualizado
El Tratado de Integración Minera fue firmado en 1997 por los gobiernos de Argentina y Chile, en un contexto muy distinto al actual. Según Amin, el acuerdo fue pensado para proyectos como Pascua Lama, que finalmente no prosperó. “Hoy estamos en 2025, con otro escenario económico, social y político. Hay que revisarlo o al menos adecuarlo al presente”.
El temor es claro: si empresas chilenas pueden operar con mayor competitividad por las condiciones cambiarias y fiscales de su país, podrían copar el mercado de servicios en territorio argentino, generando un impacto devastador. “Si entran mil empresas chilenas registradas en la provincia, ¿cómo controlás que los equipos que trajeron para un proyecto binacional no terminen en otro? Esto puede terminar golpeando fuertemente a todo el sector”, advirtió.
Sin proteccionismo, sin futuro
Finalmente, Amin fue tajante: “Si el gobierno nacional no toma medidas proteccionistas para la industria local, esto va a terminar con miles de puestos de trabajo perdidos”. E insistió: “No podemos desarrollar una industria destruyendo un recurso no renovable y dejando afuera a nuestras propias empresas”.
“Yo no fabrico tornillos. Brindo servicios. Pero ya no puedo competir con empresas que tienen otra realidad del otro lado de la cordillera. Nos van a hacer pelota”, cerró.






