El Verdinegro rugió en Boedo y se aferra al milagro
Con un cabezazo del Pulpo González, San Martín venció 1-0 a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro y volvió a creer en la permanencia.
Era ahora o nunca. San Martín llegó a Boedo con la soga al cuello, hundido en la tabla y con la obligación de ganar para seguir respirando. Y cuando más lo necesitaba, apareció la fe, el corazón… y la cabeza de Diego “Pulpo” González. Sí, el gol que hizo gritar a todo San Juan y que vale oro puro en la pelea por la permanencia.
A los 33’ del segundo tiempo, tras un tiro libre perfecto de Jaurena desde la izquierda, el Pulpo se anticipó a todos y metió un frentazo letal que dejó sin chances a Altamirano. Festejo desaforado, puños apretados y lágrimas contenidas. Era el gol que valía una vida más.
Borgogno, el héroe silencioso
Antes de eso, San Martín había sufrido. En serio. En el primer tiempo, Borgogno le tapó una tremenda a Fabricio López y otra a Cerutti. Y en el complemento, cuando San Lorenzo se venía con todo, el arquero volvió a agigantarse ante Herazo. Fue una muralla.
⚔️ Rebeldía y orgullo
Romagnoli lo vivió al borde del colapso. Sabía que este partido era mucho más que tres puntos. Por eso, cuando el Pulpo metió el cabezazo salvador, el banco explotó. De ahí en más, fue aguantar con el alma: línea de cinco, pierna fuerte y corazón gigante.
El grito de todo San Juan
San Martín rompió todos los fantasmas: ganó por primera vez de visitante en el año, bajó a un San Lorenzo invicto en su casa y se metió de nuevo en la pelea por el milagro.
Quedan cuatro finales. Cuatro capítulos para seguir escribiendo la historia. Pero anoche, en Boedo, el Verdinegro demostró que todavía está vivo.






