Expertos advierten sobre el sedentarismo cognitivo que genera depender demasiado de la IA
Investigadores de la UBA alertan que el uso constante de herramientas inteligentes puede atrofiar ciertas habilidades mentales y afectar la salud emocional.

Impactos cognitivos y emocionales
Investigaciones recientes, como un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), revelaron que los estudiantes que utilizan IA generativa para resolver tareas registran una reducción del 47% en la actividad cerebral, en comparación con aquellos que no la usan. El hallazgo apunta a una disminución del esfuerzo cognitivo y una menor estimulación neuronal.
Garay menciona además el peligro del aislamiento social, la desinformación, los errores en las respuestas automatizadas y la vulneración de la privacidad emocional. “Vivimos en un entorno de saturación cognitiva que multiplica el estrés. La clave es aprender a convivir con la tecnología sin perder control sobre ella”, concluye.
Cambios en la forma de pensar y aprender
Para Fernández Slezak, la llegada de la IA marca un cambio irreversible en la manera en que aprendemos y enseñamos. “La programación, por ejemplo, no es la misma desde hace tres años. La tecnología ya modificó nuestra lógica de aprendizaje y la forma en que razonamos problemas”, afirma.
El investigador compara este proceso con el aprendizaje de las tablas de multiplicar: “Aunque todos tenemos calculadoras, saberlas de memoria sigue siendo importante. Son herramientas básicas que sostienen el razonamiento matemático. Con la IA ocurre algo similar: podemos usarla, pero no debemos dejar que piense por nosotros”.
En esa línea, insiste en que el cerebro debe mantenerse activo. “Las conexiones neuronales se entrenan como un músculo: si no se ejercitan, se atrofian. Lo que sabíamos sobre la IA hace dos años ya cambió; estamos viendo en tiempo real cómo transforma nuestra mente y nuestras costumbres”, resume Fernández Slezak.
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