La Asociación de Viñateros Independientes de San Juan expresa su rechazo a la nueva normativa nacional de desregulación vitivinícola
La Asociación de Viñateros Independientes de San Juan manifiesta públicamente su profunda preocupación y absoluto rechazo frente a la reciente normativa de desregulación anunciada por el Gobierno Nacional para el sector vitivinícola.
Las disposiciones difundidas introducen cambios que, lejos de promover competitividad o transparencia, ponen en riesgo la calidad histórica del vino argentino, afectan la trazabilidad de los productos y comprometen de manera directa la sustentabilidad económica de miles de productores.
Según lo informado, la nueva normativa elimina herramientas técnicas y administrativas que durante décadas garantizan control y equilibrio en toda la cadena.
Entre las medidas más críticas se encuentran:
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Eliminación de la liberación con fecha.
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Eliminación del grado alcohólico zonal.
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Eliminación del CIU.
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Eliminación del control varietal.
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Eliminación de inventarios generales.
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Eliminación del control de vino tinto sobre uva tinta.
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Eliminación de los partes de cosecha.
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Eliminación del control sobre los procesos de elaboración.
La ausencia de estos mecanismos de control deja al sector en un escenario inédito de desprotección, donde se pierde la posibilidad de verificar parámetros mínimos de calidad.
Como señalan con ironía los viñateros de larga trayectoria, con estas reglas “hasta se podrá hacer vino con uva”, reflejando la gravedad de abrir la puerta a prácticas que desnaturalizan el producto y dañan la reputación construida por generaciones.
A este panorama se suma otro factor alarmante: la normativa habilita la liberación de vinos nuevos antes de finalizar la cosecha, en un contexto donde ya existe una sobreoferta significativa.
Actualmente, hay disponibilidad de vino viejo para diez meses de despacho y un remanente de mosto equivalente a 30.000 a 40.000 toneladas.
Esta combinación empuja los precios a la baja y agrava una situación que ya es crítica para el productor.
Frente a este escenario, la pregunta es inevitable:
¿Cuánto podrá valer la uva, si es que realmente existe mercado para comprarla?
Hoy, quienes intentan vender mosto o vino blanco escurrido reciben apenas $270 por litro, y en muchos casos el pago se pacta en cuotas. Ese precio equivale a $135–$140 por kilo de uva, es decir, un 30% menos que hace dos años, aun cuando la inflación en ese período superó el 100%.
Con estos valores, la ecuación productiva es totalmente inviable.
La Asociación de Viñateros Independientes de San Juan reafirma su defensa del trabajo vitivinícola, la identidad productiva de nuestra provincia y la calidad distintiva del vino argentino.
Por ello, solicitamos la revisión urgente de estas medidas y la apertura de un ámbito de diálogo serio y participativo, donde se escuche a quienes sostienen esta economía regional desde hace generaciones.






