El tiempo - Tutiempo.net

Seleccionar página

La Navidad de las sillas vacías: El mensaje de Jorge Lozano que interpela a las ausencias y a los excluidos

La Navidad de las sillas vacías: El mensaje de Jorge Lozano que interpela a las ausencias y a los excluidos
Anuncio
Compartir:

En la antesala de la Navidad, un mensaje profundo y cargado de sentido social resonó en la Catedral sanjuanina. Durante la misa celebrada este 21 de diciembre, el arzobispo Jorge Eduardo Lozano propuso una imagen tan cotidiana como movilizadora: la de la silla vacía en la mesa familiar. Desde allí, invitó a reflexionar sobre las ausencias, los dolores silenciosos y las exclusiones que atraviesan a la sociedad.

Lejos de un discurso meramente religioso, la homilía puso el foco en realidades concretas. Las sillas vacías, explicó Lozano, representan a quienes ya no están por la muerte, pero también a los que se encuentran lejos por migración, enfermedad, encierro o conflictos familiares no resueltos. Ausencias que, en fechas como Navidad, se vuelven más visibles y más difíciles de ignorar.

El arzobispo habló de nostalgias, de duelos, de heridas abiertas y de ese vacío interior que muchas personas sienten aun estando rodeadas de otros. En ese marco, señaló que la Navidad no borra el dolor, pero puede convertirse en un tiempo para reconocerlo y acompañarlo, sin negarlo ni disimularlo.

El mensaje también tuvo un fuerte contenido social. Lozano amplió la metáfora de la silla vacía para referirse a quienes directamente no tienen un lugar en la mesa de la vida: personas en situación de pobreza, migrantes, marginados y excluidos. Recordó que la propia historia del nacimiento de Jesús está atravesada por la falta de lugar y el rechazo, cuando María y José no encontraron albergue y debieron refugiarse en un pesebre.

Desde esa mirada, la Navidad fue presentada como una interpelación colectiva: no solo a mirar nuestras propias ausencias, sino también a reconocer a quienes viven permanentemente al margen. El llamado fue claro: abrir espacios, compartir, incluir y no ser indiferentes frente a quienes no tienen una silla, un plato o un techo.

La reflexión cerró con una invitación a transformar el vacío en oportunidad de encuentro y a asumir la Navidad como un compromiso con el otro, especialmente con el más vulnerable. Un mensaje que, más allá de la fe, deja una pregunta abierta para toda la comunidad: qué hacemos, como sociedad, frente a las sillas que siguen vacías.

Compartir:
Anuncio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *