Vendimia 2026: Los viñateros advierten que se viene el peor escenario en años
Precios estancados, desregulación, atraso cambiario y crisis hídrica conforman un escenario crítico para el sector en San Juan
El inicio de la vendimia encuentra al sector vitivinícola atravesando uno de sus momentos más delicados. Con precios que no se actualizan desde hace dos años, costos que se duplicaron y un mercado desregulado, los productores advierten que el panorama inmediato es sombrío y que 2026 podría profundizar la crisis.
“Uno de los peores años de la historia”
La advertencia la formuló Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan. Según explicó, la combinación de políticas nacionales y decisiones de mercado dejó a los productores sin herramientas para defender precios.
“Tal como están establecidas las reglas hoy, esta situación se va a prolongar por dos o tres años”, afirmó.
Uno de los puntos más sensibles es la anticipación de la liberación al consumo de los vinos nuevos, que volcó al mercado más de 200 millones de litros cuando ya existían excedentes. “Antes se postergaba la fecha para equilibrar; hoy, con la desregulación, los productores negocian en clara desventaja frente a los grandes formadores de precios”, señaló.
Consumo en baja y excedentes en alza
La caída del consumo, estimada entre 2% y 3% anual, se suma a un esquema que incrementó los excedentes. En ese contexto, resuena la advertencia de Gustavo Samper, vicepresidente de la Corporación Vitivinícola Argentina, quien alertó sobre la pérdida de centralidad del vino como bebida nacional.
Uva de mesa y pasa: excepciones parciales
No todo el mapa es uniforme. La uva de mesa sin semilla (como la Superior) mostró valores cercanos a los $1.000 por kilo, con pagos a 30 días, aunque se trata de un nicho limitado. En tanto, la uva para pasa —que representa cerca de un cuarto de la producción— mantiene demanda firme, con precios de $350 a $400 por kilo y posibilidades de venta diferida.
El problema estructural aparece en el 70% de la uva que va a bodega: el año pasado, el 62% se destinó a mosto y el 38% a vino. “El mosto prácticamente no vale nada y lo manejan pocas empresas; el vino también concentra la comercialización”, describió Ramos.
Costos en alza y mano de obra escasa
Mientras los precios permanecen congelados, los costos de cosecha y acarreo aumentaron más del 100%. A eso se suma la escasez de mano de obra especializada, que encarece las cuadrillas. “El productor no cosecha por cuenta propia; contrata servicios y debe pagar por encima del convenio”, explicó.
La única respuesta oficial hasta ahora es la oferta de créditos con tasas del 20% al 22%, una herramienta que, en un contexto de precios planchados, resulta de difícil cumplimiento.
Urbanización y agua: dos amenazas de fondo
La presión inmobiliaria y la falta de ordenamiento territorial aceleraron la pérdida de viñedos en departamentos históricos. Zonas que supieron tener cientos de productores hoy cuentan con decenas. A la par, la crisis hídrica se profundiza: menos agua disponible y sistemas de riego obsoletos.
“El riego a manto ya no es viable. Hay que ir a riego presurizado y conducción por cañería, como en países que aprovechan cada gota”, reclamó Ramos, al tiempo que pidió planificación y decisiones de fondo.
Un cierre con incertidumbre
Con precios iguales a los de hace dos vendimias, costos disparados y un mercado concentrado, la vendimia arranca con señales de alerta. El diagnóstico del sector es claro: sin cambios estructurales, la próxima temporada no solo no traerá alivio, sino que podría ser aún más dura.






