Europa endurece su política migratoria y recorta el derecho de asilo
El Parlamento Europeo avanzó con nuevas leyes que facilitan las devoluciones y aceleran los procesos, en un contexto marcado por el ascenso de la derecha y la presión social sobre la inmigración.

El modelo antiinmigración se expande y pone en alerta el cumplimiento de derechos humanos
Este enfoque ya empezó a aplicarse en algunos países. Italia, bajo el liderazgo de Giorgia Meloni, puso en marcha centros de procesamiento de migrantes en Albania, una experiencia piloto que, por el momento, chocó con trabas judiciales y cuestionamientos legales tanto a nivel nacional como europeo.
En paralelo, los legisladores también avanzaron en un reglamento común sobre retornos, que fija criterios unificados para toda la UE. Entre otros puntos, establece obligaciones para quienes reciben una orden de expulsión por primera vez y endurece las consecuencias para quienes no cooperen con su salida.
Según la nueva normativa, los migrantes que no abandonen el territorio de forma voluntaria podrían enfrentar sanciones penales, incluida la prisión, y los Estados miembro quedarán habilitados a crear “centros de retorno” fuera del bloque, siguiendo el modelo impulsado por Italia en territorio albanés.
El ascenso de las políticas antiinmigración en Europa nació en 2015, cuando cerca de un millón de sirios cruzaron el mar Mediterráneo para escapar la guerra civil que azotó al país durante años.
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