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Microorganismos sobreviven atrapados en una roca de 2000 millones de años

Microorganismos sobreviven atrapados en una roca de 2000 millones de años
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En octubre del 2024 un equipo internacional de investigadores confirmó el descubrimiento de microorganismos vivos habitando en una roca de 2000 millones de años, extraída del Complejo Ígneo de Bushveld en Sudáfrica.

Este hito científico, liderado por la Universidad de Tokio, supera por un margen de casi 1900 millones de años a los registros previos de vida microbiana hallada en entornos de profundidad extrema y geología antigua.

El hallazgo se produjo tras perforar a 15 metros bajo tierra para extraer muestras de un mineral llamado intrusión ígnea. Los científicos del programa International Continental Scientific Drilling Program (ICDP) utilizaron técnicas de imagen de alta resolución para asegurar que las células encontradas fueran nativas de la roca y no producto de una contaminación externa.

La densidad celular observada en las fracturas arcillosas del mineral confirma que la vida persistió allí aislada. Este entorno geológico proporcionó un refugio estable para las comunidades microbianas durante eones.

Al estar atrapadas en pequeñas grietas selladas por depósitos de arcilla, las células pudieron sobrevivir con recursos energéticos mínimos. Este descubrimiento replantea los límites conocidos de la biología terrestre y la capacidad de los organismos para resistir el paso del tiempo geológico.

La importancia de esta investigación reside en la estabilidad química de la formación sudafricana. Al no haber sufrido cambios estructurales significativos desde su origen, el Complejo Ígneo de Bushveld funcionó como una cápsula del tiempo perfecta.

Los expertos sostienen que este tipo de ecosistemas profundos son fundamentales para entender cómo se desarrolló la vida temprana. Para validar la autenticidad de los microbios, se empleó una técnica de tinción de ADN y microscopía electrónica. Los resultados mostraron proteínas y genomas intactos, lo que indica que los organismos están metabólicamente activos.

Este ritmo pausado es lo que permite a la vida subsistir en condiciones donde no llega la luz solar ni el oxígeno. La relevancia de este estudio se extiende más allá de la Tierra, lo que se traduce en potenciales chances de encontrar microbios en el espacio.

Si microorganismos pueden sobrevivir en rocas tan antiguas en nuestro planeta, las posibilidades de encontrar rastros similares en Marte son mucho mayores. La NASA y otras agencias observan con atención estos protocolos de detección en muestras sólidas para ponerlos en práctica en sus expediciones espaciales.

La rigurosidad del proceso de esterilización utilizado por el equipo japonés fue vital para evitar la contaminación superficial. Siendo este el mayor desafío en este tipo de estudios geobiológicos. Los datos obtenidos en Sudáfrica sirven ahora como base para nuevas exploraciones en otras formaciones antiguas del mundo.

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