Reforma impulsada por el FMI: advierten que podría empujar a más trabajadores a la informalidad
Las reformas tributarias sugeridas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para la Argentina encendieron el debate entre economistas, trabajadores y pequeños emprendedores. Durante una entrevista radial, el economista Gustavo Ruiz Botella analizó las propuestas del organismo y advirtió que algunas de las medidas podrían terminar generando efectos contrarios a los buscados. Según explicó, el FMI pretende incrementar la recaudación y acercar el esquema tributario argentino al de otros países de la región, aunque consideró que «en muchos casos, evidentemente, ni siquiera conocen la realidad argentina». En ese marco, señaló que podría haber aspectos positivos, como la unificación de determinadas alícuotas del IVA, aunque aclaró que cualquier modificación debería contemplar mecanismos de protección para los sectores más vulnerables.
Uno de los puntos que más preocupación genera es la intención de ampliar la base de contribuyentes alcanzados por el Impuesto a las Ganancias. Ruiz Botella sostuvo que el organismo propone que más trabajadores queden alcanzados por el tributo, mientras que las empresas tributen menos. «Quisieran abarcar más trabajadores que tendrían que pagar Impuesto a las Ganancias y empresas menos. Para mí tienen que pagar menos las empresas, pero también menos los trabajadores», afirmó. Para el economista, el debate no debería centrarse únicamente en aumentar la recaudación, sino en generar condiciones que incentiven la producción, el empleo y el crecimiento de quienes intentan desarrollar una actividad económica formal.
En relación con el monotributo, Ruiz Botella explicó que una de las propuestas apunta a incrementar los aportes destinados al sistema jubilatorio. Sin embargo, cuestionó con dureza el esquema actual al considerar que representa una barrera para quienes buscan iniciar un emprendimiento. «Para mí es el peor de los impuestos al pobre», afirmó, al explicar que se trata de un tributo fijo que debe pagarse independientemente de los ingresos obtenidos. «Estamos poniendo un impuesto a alguien que no sabe si le va a ir bien o no en el negocio», agregó, al ejemplificar con pequeños comerciantes, trabajadores de oficios y emprendedores que deben afrontar obligaciones tributarias incluso antes de saber si su actividad será rentable.
El especialista también planteó que el país debería avanzar hacia un sistema tributario más simple y menos burocrático, aprovechando las herramientas tecnológicas disponibles. «La mejor manera es tener los mismos impuestos para todos, solo que hay que simplificar la cuestión de trámites y de burocracia», sostuvo. A su entender, la digitalización permitiría que los organismos de control conozcan en tiempo real las compras y ventas de cada contribuyente, reduciendo costos administrativos y facilitando la formalización de miles de trabajadores independientes.
Finalmente, Ruiz Botella aseguró que el principal problema económico argentino sigue siendo la enorme dimensión de la informalidad laboral. «Más del 45% de la economía es informal», remarcó, y alertó que algunas de las reformas impulsadas por el FMI podrían profundizar ese fenómeno en lugar de revertirlo. «Mucha gente va a entrar en ese circuito de trabajo informal» y «estaría corriendo gente del sistema a que se vaya fuera», advirtió. Para el economista, las decisiones tributarias deberían partir de una comprensión más profunda de la realidad cotidiana de millones de argentinos que buscan mantenerse dentro del sistema formal, ya que de lo contrario el resultado podría ser exactamente el opuesto al esperado: más trabajadores en negro y menos contribuyentes registrados.






