Alerta en la Copa del Mundo por el estricto protocolo contra tormentas eléctricas que rige en Estados Unidos
Las intensas olas de calor en América del Norte ya representaban una preocupación central para los seleccionados y los simpatizantes en la antesala de la Copa del Mundo 2026. Sin embargo, las miradas del Comité Organizador se posaron ahora sobre otro fenómeno climático: las tormentas eléctricas, las cuales amenazan con generar interrupciones prolongadas y retrasar los partidos durante varias horas debido a las estrictas políticas de prevención vigentes en territorio estadounidense.
Según los datos revelados por un informe de The Athletic, reproducido por cables internacionales, las normativas locales de seguridad estipulan que un encuentro deportivo al aire libre debe suspenderse de forma inmediata si se detectan descargas eléctricas o rayos en un radio de ocho millas (aproximadamente 13 kilómetros) respecto de las instalaciones del estadio.
La activación de esta alerta meteorológica conlleva el retiro obligatorio de los futbolistas, los cuerpos técnicos y el equipo arbitral hacia los vestuarios. En paralelo, las autoridades de los recintos están obligadas a coordinar la evacuación de los aficionados hacia áreas techadas y seguras dentro de la estructura edilicia para evitar accidentes.
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Una vez que se registra el último impacto eléctrico en la zona de exclusión, se inicia una cuenta regresiva de 30 minutos. Si transcurre esa media hora sin nuevos eventos astronómicos, se autoriza un período de calentamiento previo a la reanudación; no obstante, si cae otro rayo antes del plazo, el cronómetro vuelve a ponerse en cero.
Vacíos reglamentarios de la FIFA y los antecedentes en Charlotte
El protocolo normativo estadounidense cobró relevancia global tras difundirse que la FIFA no posee plazos límites en su reglamento de partidos para determinar la cancelación definitiva de un juego en disputa. Conforme a las fuentes deportivas consultadas, la entidad rectora del fútbol internacional optará por evaluar cada contingencia climática de manera individual y aislada.
Un antecedente directo de esta problemática ocurrió el verano pasado durante la disputa del Mundial de Clubes. En esa oportunidad, un partido disputado en la ciudad de Charlotte entre el Chelsea y el Benfica padeció un retraso de casi dos horas provocado por un frente de tormentas, extendiendo la jornada deportiva por más de cuatro horas y media en total.

Frente a este escenario de vulnerabilidad operativa, los portavoces de la FIFA informaron mediante un comunicado oficial que su equipo de preparación para emergencias mantiene reuniones periódicas con las autoridades de gestión de riesgo de Estados Unidos, Canadá y México, junto a los coordinadores de las 16 sedes mundialistas.
Los estadios que pueden pelean contra los fenómenos climáticos
Las autoridades del fútbol afirmaron que se completó un ejercicio integral de preparación enfocado en escenarios de condiciones meteorológicas adversas. Esta planificación interinstitucional tuvo como fin consolidar los procedimientos de gestión de riesgos en sintonía con las normativas locales aplicables en cada estado de la Unión.
La problemática de las suspensiones por factores climáticos afectará de manera dispar a las distintas sedes norteamericanas. De los estadios seleccionados en Estados Unidos para albergar los partidos de la competencia, solo cuatro cuentan con techos fijos o retráctiles que permiten esquivar las restricciones operativas por rayos.
Las sedes blindadas contra las tormentas eléctricas son el NRG Stadium de Houston, el AT&T Stadium de Dallas, el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta y el SoFi Stadium de Los Ángeles. En los restantes estadios abiertos, el desarrollo normal del fixture quedará sujeto a la inestabilidad del cielo norteamericano.
API / EM
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