«Se escondió con sus hijos entre los parrales para salvar sus vidas»: el estremecedor relato de la fiscal sobre el caso que terminó con una condena efectiva
La ayudante fiscal de la UFI Flagrancia, Liliam Marí, dio a conocer los detalles del violento episodio de violencia intrafamiliar y de género ocurrido en Pocito, que culminó con una condena de dos años de prisión efectiva para Edgardo Castro, quien amenazó con un cuchillo a su pareja y a dos niños.
La funcionaria judicial explicó que durante la audiencia se logró un acuerdo entre el Ministerio Público Fiscal y la Defensa que permitió dictar una condena de cumplimiento efectivo. «Se logró condenar al señor Castro, quien deberá cumplir una condena efectiva, es decir, dentro del Servicio Penitenciario por dos años», afirmó.
Marí relató que el ataque comenzó el 20 de julio en la vivienda familiar, cuando el agresor golpeó con un control remoto al hijo de ocho años de su pareja. «La madre fue de inmediato a socorrerlo por los gritos que daba el niño y trató de resguardar tanto a su persona como a la de sus hijos menores de edad», indicó.
Lejos de calmarse, la situación se agravó rápidamente. «La violencia fue escalando. Tomó un cuchillo de uso doméstico y profirió amenazas de muerte, lo que generó temor y riesgo de vida para los ocupantes de la casa», describió la ayudante fiscal.
En medio del ataque, la mujer consiguió escapar con los menores y buscar refugio fuera de la vivienda. «La víctima logró salir del domicilio con sus hijos, se resguardó entre los parrales de la finca y desde allí llamó al 911. Permaneció escondida junto a los chicos hasta la llegada del personal policial», reveló Marí.
Los efectivos de la Comisaría Séptima llegaron pocos minutos después, detuvieron al agresor en el exterior del domicilio y secuestraron el cuchillo utilizado durante las amenazas.
La representante del Ministerio Público también confirmó que el condenado no era un desconocido para la Justicia. «Registraba una condena del año 2024 por lesiones en contexto de violencia intrafamiliar, que era de ejecución condicional. Al revocarse esa condicionalidad quedó una pena única de dos años de cumplimiento efectivo», explicó.
Finalmente, precisó que en la vivienda se encontraban dos menores de edad, uno de ocho y otro de cuatro años, además del hijo que la pareja tenía en común. «Fue con esos niños con quienes la mujer salió a resguardarse entre los parrales para protegerlos de la agresión», concluyó la funcionaria.









