La Intersindical cruzó a Sergio Vallejos y defendió el reclamo de los trabajadores
La Mesa Intersindical de San Juan salió al cruce de las declaraciones del empresario minero Sergio Vallejos, propietario de Bio Cordillerana, luego de que asegurara públicamente que el espacio sindical busca perjudicar al Gobierno y que el Sindicato de Químicos carece de respaldo dentro de la empresa. En un extenso documento, las organizaciones gremiales rechazaron esas afirmaciones y sostuvieron que el conflicto tiene un único eje: el incumplimiento en el pago de salarios y otros conceptos laborales.
Desde la Intersindical afirmaron que la totalidad de los trabajadores de Bio Cordillerana está afiliada al Sindicato de Químicos y remarcaron que fue la propia empresa la que solicitó la conciliación obligatoria ante la Subsecretaría de Trabajo para frenar el paro convocado por el gremio. Según plantearon, ese hecho demuestra que la medida de fuerza tenía respaldo entre los empleados.
El documento también niega que exista una intención de confrontar con la gestión provincial. Los gremios sostuvieron que el reclamo está dirigido exclusivamente contra una empresa privada por el pago de aguinaldos, salarios de junio y vacaciones adeudadas desde 2024. Además, señalaron que fue el propio Vallejos quien vinculó el conflicto con el Estado al argumentar que las deudas de Salud Pública con su firma afectaban el pago a los trabajadores.
En otro de los pasajes más duros, la Mesa Intersindical recordó que el empresario cuenta con una condena judicial por violación de derechos laborales, vinculada a la permanencia de trabajadores en actividad durante la cuarentena obligatoria. A partir de ese antecedente, consideraron que los conflictos laborales en sus empresas «no son un hecho aislado» y reclamaron que regularice la deuda con los empleados.
Finalmente, las organizaciones sindicales ratificaron que continuarán respaldando al Sindicato de Químicos hasta que los trabajadores cobren la totalidad de lo adeudado. También insistieron en que la Intersindical «no es una plataforma electoral», sino un espacio de solidaridad entre gremios para acompañar los reclamos laborales.






