La historia de Ceuta, la ciudad española bajo crisis migratoria de marroquíes
Además de su actividad comercial, la ciudad tenía un gran valor militar. El monte Hacho, de unos 200 metros de altura, permitía vigilar cualquier embarcación que atravesara el estrecho.
Desde la Antigüedad, esta montaña fue identificada como una de las legendarias Columnas de Hércules, mientras que la otra se situaba en el peñón de Gibraltar. Para griegos y romanos, marcaban el límite del mundo conocido y el final del Mare Nostrum.
Después de la caída de Roma en el siglo V, el Imperio bizantino intentó recuperar parte de los territorios romanos en Hispania. Ceuta quedó incorporada a la provincia de Spania, aunque ese dominio fue breve y, en el siglo VII, el reino visigodo de Toledo logró expulsarlos y la ciudad pasó a formar parte de la Hispania visigoda.
En el año 709, las fuerzas musulmanas ocuparon el territorio después de haber conquistado gran parte del norte de África. Solo dos años más tarde, comenzó la invasión de la península ibérica.
Durante los siglos siguientes, quedó integrada en los distintos Estados musulmanes que gobernaron Al-Ándalus. En el siglo X fue conquistada por el califa Abderramán III e incorporada al Califato de Córdoba. Más adelante pasó por el dominio de almorávides, almohades, benimerines y otras dinastías islámicas.
El siguiente cambio llegó en 1415. Ese año, el rey Juan I de Portugal organizó una expedición militar contra Ceuta como parte de la expansión portuguesa por la costa africana. El 21 de agosto de 1415, las tropas desembarcaron en la playa de San Amaro y conquistaron la ciudad.
El escudo ceutí conserva casi el mismo diseño que el de Portugal, con los cinco escusones dispuestos en cruz.
A finales del siglo XVI volvió a producirse un giro decisivo. En 1578 murió el rey Sebastián I sin descendencia y, dos años después, también falleció su sucesor, el cardenal Enrique. La crisis permitió que Felipe II de España reclamara la Corona portuguesa por sus vínculos familiares con la dinastía de Avis.
En 1580 comenzó la llamada Unión Ibérica, un período de sesenta años durante el cual ambos países compartieron el mismo monarca.
En 1640, cuando Portugal recuperó su independencia bajo la dinastía de Braganza, los habitantes de Ceuta decidieron mantenerse fieles a Felipe IV de España y solicitaron formalmente su incorporación a la Corona de Castilla.
Durante los siglos XVII y XVIII, Ceuta soportó algunos de los asedios más prolongados de su historia. El más importante fue el impulsado por el sultán marroquí Mulay Ismail, que intentó conquistar la ciudad durante décadas.
Los ataques comenzaron a finales del siglo XVII y se prolongaron hasta su muerte, en 1727. Posteriormente se produjeron nuevos intentos en 1732, 1757 y 1790, todos sin éxito.
Como consecuencia de esos conflictos, tuvo que reforzar sus defensas y reconstruir las Murallas Reales, los baluartes, fosos, revellines, hornabeques y la fortaleza del monte Hacho.
En 1859 comenzó la Guerra de África después de varios incidentes fronterizos con tribus rifeñas. El Gobierno de Isabel II envió un ejército de unos 45.000 soldados que partió desde Ceuta, ocupó Tetuán y obligó al sultán marroquí a firmar la paz en 1860. El acuerdo permitió ampliar el territorio ceutí y redujo los ataques sobre la ciudad.
En la Guerra Civil española, Francisco Franco llegó a la ciudad el 19 de julio de 1936 y desde allí coordinó el traslado del Ejército de África hacia la península.
Tras la independencia de Marruecos en 1956, el nuevo Estado comenzó a reclamar la soberanía sobre Ceuta y Melilla. España, sin embargo, sostiene que ambas ciudades forman parte de su territorio desde hace siglos y que nunca integraron el Protectorado español ni fueron colonias administradas dentro del país africano.
El último cambio fue en 1995, cuando dejó de depender administrativamente de Cádiz y adquirió el estatus de ciudad autónoma. En la actualidad, ocupa 18,5 kilómetros cuadrados y tiene una población cercana a los 85.000 habitantes.
La avalancha de inmigrantes de Marruecos en la ciudad de Ceuta
La ciudad autónoma de Ceuta enfrenta una nueva crisis migratoria tras la llegada masiva de marroquíes. En los últimos días, ingresaron alrededor de 1.500 migrantes, una cifra equivalente a cerca del 2% de la población ceutí, lo que generó una fuerte presión sobre los servicios de acogida, las fuerzas de seguridad y el sistema sanitario de la ciudad.
La mayoría se dirigió hacia la zona de Castillejos, localidad marroquí situada junto a Ceuta, desde donde avanzaron hasta el perímetro fronterizo. Muchos llegaron en automóviles, motocicletas y también a pie.
En distintos momentos de la jornada, cientos de personas consiguieron superar las vallas de protección y acceder a la ciudad, mientras otros optaron por ingresar rodeando el espigón fronterizo del Tarajal o lanzándose al mar para alcanzar la costa española.
Entre quienes cruzaban la frontera no había únicamente hombres jóvenes. Según lo que advirtieron las autoridades, se encontraban familias completas, mujeres y niños. Uno de los puntos que más preocupa a los funcionarios es la cantidad de menores no acompañados que lograron ingresar.
A medida que aumentaba el número de personas, la Policía Nacional y la Guardia Civil desplegaron un operativo para controlar la situación. Los migrantes eran dirigidos inicialmente hacia el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), pero la capacidad del complejo fue insuficiente.
Los hospitales tuvieron que reforzar la asistencia médica para responder al incremento de ciudadanos que llegaban con cuadros de agotamiento, hipotermia o lesiones provocadas por el cruce.
La magnitud de la situación recordó a lo ocurrido en mayo de 2021, cuando entre 12.000 y 15.000 personas ingresaron a Ceuta en solo dos días.
El pedido de cierre de la frontera de Ceuta al gobierno español
Ante el aumento de llegadas desde Marruecos y la presión sobre los recursos de la ciudad, las autoridades de Ceuta solicitaron al Gobierno de España el cierre de la frontera del Tarajal.
La petición fue aprobada por unanimidad por la Junta de Portavoces de la Asamblea de Ceuta, integrada por representantes del Partido Popular (PP), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Vox y las formaciones locales Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) y Ceuta Ya!. Los grupos políticos coincidieron en que la situación había alcanzado una dimensión que superaba la capacidad de respuesta de la administración local.
Entre las medidas solicitadas se incluyó la declaración de una emergencia nacional, el refuerzo de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, el posible despliegue del Ejército para garantizar la seguridad y el cierre temporal del paso fronterizo del Tarajal.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, trasladó al Estado nacional la gravedad del escenario y reclamó una respuesta inmediata. En declaraciones a distintos medios, explicó que la ciudad estaba atravesando una situación que requería una actuación coordinada entre todas las administraciones.
«Lo que estamos viviendo es una situación de emergencia nacional. La frontera es de España y también de Europa, por lo que hay que abordarlo como una emergencia nacional a través de una acción decidida, contundente, inmediata y coordinada con un mano único», reclamó.
Además, explicó que los alojamientos de migrantes están «colapsados» y hay cerca de 1.000 personas fuera del Centro de Estancia. «La sobreocupación de los menores es del 2.400%«, apuntó en el medio Onda Cero.
Tras la solicitud, Pedro Sánchez mantuvo una conversación telefónica con Vivas. Según informó el Gobierno ceutí, el presidente de España aseguró que el Ejecutivo ya estaba trabajando para abordar la crisis y anunció el desplazamiento del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Sin embargo, rechazó declarar la emergencia nacional al considerar que la normativa vigente de protección civil no contempla los flujos migratorios como una causa para activar ese mecanismo.
A su vez, el Tribunal Supremo estableció que las personas que llegan a Ceuta o Melilla por vía marítima no pueden ser expulsadas automáticamente mediante las denominadas «devoluciones en caliente», sino que deben seguir los procedimientos establecidos por la legislación de extranjería.
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