“Nunca me había sacudido tan fuerte”: el sanjuanino que sobrevivió al terremoto en Colombia contó cómo vivió el sismo
Después de horas de angustia y de una búsqueda que movilizó a familiares, autoridades y medios de comunicación, Carlos Luis Cáceres, el sanjuanino de 69 años oriundo de Rivadavia que había perdido todo contacto con su familia tras el terremoto de magnitud 7,4 en Colombia, finalmente pudo comunicarse con su hija Carla y contar en primera persona cómo vivió el devastador sismo.
Carlos se encuentra radicado desde hace aproximadamente cinco años en Dosquebradas, en el área de Pereira, Colombia. Tras el terremoto, su familia en San Juan pasó horas sin saber absolutamente nada de él. La preocupación creció al punto de que Cancillería Argentina confirmó que el hombre había sido incorporado oficialmente al registro de personas desaparecidas. La situación también había sido comunicada a Carla por representantes argentinos en Colombia, luego de las gestiones realizadas para intentar localizarlo.
Finalmente, el contacto llegó y fue cargado de emoción. En una conversación telefónica con su hija, Carlos relató que el terremoto comenzó mientras se encontraba acostado junto a su esposa. “El epicentro comenzó a las 7 y 32 minutos”, contó. Al advertir la intensidad de los movimientos, ambos intentaron salir de la vivienda para ponerse a salvo.
El hombre describió la violencia del movimiento con una comparación impactante. “En los años que tengo nunca me había sacudido tan fuerte”, aseguró. Según explicó, el terremoto no se sentía como un movimiento uniforme, sino que lo arrojaba de un lado hacia el otro. “Me tiraba como un trapo. Es como si fuera una montaña rusa, como si fuera la falla de San Andrés”, relató.
La experiencia le hizo recordar inmediatamente el terremoto que vivió en San Juan en 1977, aunque marcó una diferencia contundente entre ambos movimientos. “El de San Juan era como si anduviera a caballo: me saltó para arriba, me bajó y terminó. Pero este no terminaba más”, explicó.
La destrucción en la zona donde vive también fue considerable. Carlos contó que, si bien su vivienda quedó en buenas condiciones, varias casas cercanas sufrieron daños importantes. Algunas construcciones presentaron grietas y otras directamente quedaron partidas. También mencionó daños en edificios, hospitales y puentes, en una zona donde muchas estructuras son antiguas y otras construcciones nuevas tampoco lograron resistir la intensidad del movimiento.
A la falta de comunicaciones se sumó la interrupción de servicios básicos. Carlos explicó que durante horas estuvieron sin electricidad, agua y gas, y que recién posteriormente comenzaron a recuperar algunos de esos servicios. Incluso durante la conversación con su hija se registraban nuevas réplicas, lo que mantenía la preocupación entre los habitantes.
La comunicación también permitió conocer el enorme alivio de la familia después de la incertidumbre. Carla había realizado gestiones desde San Juan para intentar localizar a su padre y había pedido ayuda a medios de comunicación, autoridades y a todas las personas que pudieran aportar información. Carlos, emocionado, reconoció ese esfuerzo: “Yo sé que vos estabas moviendo cielo y tierra para encontrarme”.
El sanjuanino también agradeció a todas las personas que participaron de la búsqueda. “Estamos incomunicados. Recién hoy empezamos a tener luz, agua, gas, porque estábamos sin nada, sin energía, sin nada. Y agradecerle a todo el mundo todo lo que hicieron. No hay forma de expresar todo el agradecimiento”, expresó.
Carlos había vivido durante varios años en España antes de instalarse en Colombia y tenía previsto regresar próximamente a San Juan para reencontrarse con sus familiares. Ahora, después de haber logrado finalmente comunicarse con su hija, el deseo de ambos es volver a verse personalmente y dejar atrás las horas de angustia que atravesaron.
“Algún día podremos volver a vernos, darnos un abrazo tan grande y disfrutar todos juntos”, le dijo Carla durante la llamada. Del otro lado, su padre respondió con una frase que resume el alivio después de tanta incertidumbre: “Vas a ver”.






