“Tenemos que estar preparados”: Orrego alertó por una crecida de agua que podría ser histórica
El escenario hídrico de San Juan podría dar un giro después de varios años marcados por la escasez. Las fuertes nevadas acumuladas en la Cordillera cambiaron las perspectivas para los próximos meses y llevaron al Gobierno provincial a prepararse para un deshielo que podría generar un volumen de agua excepcional. En ese contexto, el gobernador Marcelo Orrego advirtió que la provincia deberá extremar las precauciones ante un caudal que, según las estimaciones mencionadas en las últimas horas, no se registraría desde la década de 1980.
La advertencia se produce después de años en los que el principal desafío fue administrar la falta de agua y sostener las reservas de los principales embalses. Ahora, el problema comienza a ser diferente: preparar la infraestructura para recibir y manejar una cantidad de agua que podría superar ampliamente los registros recientes. “Es tanta la cantidad de agua que puede venir que tenemos que estar doblemente preparados para las circunstancias”, señaló Orrego al referirse al escenario que podría presentarse durante el próximo deshielo.
Ante esta situación, el Gobierno conformó un Comité de Crisis que reunirá a distintas áreas para coordinar la respuesta. Participarán organismos vinculados con Hidráulica, Defensa Civil, fuerzas de seguridad, Fuerzas Armadas, el Ministerio de Familia y otras dependencias. La intención es anticiparse a posibles crecidas y garantizar que los sistemas de defensa y conducción se encuentren en condiciones antes de que comience el período de mayor aporte de agua.
Los cuatro principales diques también quedaron en el centro de la planificación. Ullum, Punta Negra, Los Caracoles y Cuesta del Viento serán sometidos a trabajos de mantenimiento por un período de un año, con una inversión superior a los $1.061 millones. Las tareas incluyen limpieza y mantenimiento de drenajes, caminos internos, accesos, desagües, playas de maniobra y sectores del perilago, además de trabajos con maquinaria pesada.
El nuevo escenario también obliga a mirar los cauces y sistemas de drenaje, especialmente después de años de sequía. Desde el Consejo Hídrico Federal habían advertido sobre la necesidad de recuperar y limpiar estas estructuras para permitir que el agua pueda circular sin obstáculos. La preocupación adquiere especial relevancia en las zonas áridas y semiáridas de Cuyo, donde las pendientes y la cercanía de sectores poblados a las áreas de piedemonte pueden aumentar los riesgos frente a escurrimientos importantes.
Por ahora, todavía no existe un pronóstico definitivo que permita establecer exactamente cuánto agua llegará a los ríos durante el deshielo. Sin embargo, el cambio de escenario ya puso en marcha una estrategia preventiva. Después de años en los que San Juan debió preguntarse cómo guardar cada vez más agua, ahora la discusión empieza a ser cómo administrar un posible exceso de caudal y evitar que una temporada de abundancia termine transformándose en un problema para la población y la infraestructura.






