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Qué pasó en la última negociación entre Argentina y Reino Unido por la soberanía y por qué fracasó

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La estrategia de Javier Milei en el reclamo por Malvinas

Ese mismo día, Milei afirmó: “Nosotros estamos haciendo todo lo humanamente posible para que las Malvinas Argentinas vuelva a manos de Argentina. ¿Por qué? Porque la soberanía no se negocia, pero hay que hacerlo de manera criteriosa, hay que hacerlo con cerebro”. Luego, el mandatario agregó: “Estamos consiguiendo apoyos nunca visto, por ejemplo, el apoyo de Chile”.

Javier Milei brindará una cadena nacional sobre la cuusa Malvinas.

Javier Milei brindará una cadena nacional sobre la cuusa Malvinas.

Archivo

Desde el comienzo de su gestión, el Gobierno sostuvo formalmente el reclamo. El 3 de enero de 2024, la Cancillería argentina expresó “una vez más su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales que permitan encontrar una solución a esta disputa de soberanía, de acuerdo a lo dispuesto por las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.

Dos semanas después, durante el Foro Económico Mundial de Davos, la entonces canciller Diana Mondino acompañó a Milei en una reunión con el entonces secretario de Estado para Asuntos Exteriores británico, David Cameron. Según el comunicado oficial, “con relación a la Cuestión Malvinas, ambas partes reafirmaron su posición, y se comprometieron a trabajar en una agenda sobre la base de la confianza y la cooperación”.

Un mes más tarde, Cameron visitó las islas y manifestó: “Las Islas Malvinas son una parte valiosa de la familia británica. Y tenemos claro que mientras quieran seguir formando parte de la familia, la cuestión de la soberanía no estará en discusión”.

Los reclamos durante el gobierno de Milei

La visita provocó el rechazo del Gobierno argentino. Durante la reunión de cancilleres del G20 en Río de Janeiro, Mondino expresó su malestar y posteriormente publicó en X una fotografía junto a Cameron acompañada por la frase: “Poniendo las cosas en su lugar”.

Milei también hizo referencia al conflicto durante su intervención ante la 79ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el 24 de septiembre de 2024. “Tampoco la organización ha cumplido satisfactoriamente su misión de defender la soberanía territorial de sus integrantes, como sabemos los argentinos de primera mano, en la relación con las Islas Malvinas”, sostuvo.

El 3 de enero de 2025, al cumplirse 192 años de la ocupación británica, el Ejecutivo volvió a reivindicar sus “legítimos e imprescriptibles derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

En diciembre de ese año, Milei afirmó en una entrevista con el diario británico The Telegraph que la soberanía “no es negociable” y que la solución debía alcanzarse mediante “vías pacíficas y diplomáticas”.

“De ninguna manera renunciaría ni cedería territorio, pero es evidente que la gente acabará manifestando su voluntad. Y si se les ofrecen condiciones de vida que les garanticen un alto nivel de vida, es muy probable que estén más dispuestos a reconocer ese territorio como argentino”, sostuvo. Sus declaraciones del 1° de septiembre de 2026 mantuvieron esa orientación.

Qué hizo el gobierno de Alberto Fernández

Durante la presidencia de Alberto Fernández, el Congreso sancionó el 25 de agosto de 2020 la Ley 27.558, mediante la cual creó el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. El organismo quedó integrado por funcionarios nacionales, representantes de diferentes fuerzas políticas, académicos, científicos, especialistas en derecho internacional y excombatientes.

En 2021 y 2023, los 33 países integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) expresaron “su más firme respaldo a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

Otro movimiento diplomático se produjo en julio de 2023, cuando la Unión Europea y la CELAC incluyeron por primera vez una referencia a la cuestión en una declaración conjunta. “En cuanto a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC, basada en la importancia del diálogo y el respeto del Derecho internacional en la solución pacífica de controversias”, indicó el documento.

La Resolución 2065 y el comienzo de las negociaciones

El punto de inflexión diplomático ocurrió el 16 de diciembre de 1965, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065, que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido e invitó a ambos gobiernos a negociar una solución.

A partir de allí comenzó un período de negociaciones que se extendió entre 1966 y 1982, durante el cual los dos países analizaron diferentes alternativas para resolver la controversia.

Uno de los momentos de mayor acercamiento llegó con el Memorándum de Entendimiento de 1968. Sin embargo, las conversaciones atravesaron sucesivos obstáculos y el incidente de la Misión Shackleton de 1976 marcó uno de sus puntos de mayor tensión.

En aquellos intercambios quedó expuesta una diferencia que perduró con el paso de las décadas: Argentina sostuvo que la disputa debía resolverse mediante una negociación bilateral sobre soberanía, mientras Reino Unido colocó en el centro el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas.

Las primeras negociaciones por Malvinas comenzaron en 1965.

Las primeras negociaciones por Malvinas comenzaron en 1965.

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La propuesta británica de 1980

Antes de la guerra apareció una alternativa particularmente significativa. En 1980, Londres exploró una fórmula que contemplaba transferir la soberanía a Argentina y, simultáneamente, recibir las islas en arrendamiento durante un período prolongado.

Las conversaciones tuvieron carácter exploratorio y reservado y finalmente no prosperaron. Sin embargo, constituyeron un antecedente relevante porque mostraron que la posibilidad de discutir una transferencia de soberanía formó parte de las alternativas analizadas por Reino Unido antes de 1982.

El último intento previo a la guerra ocurrió a comienzos de 1982. Argentina propuso crear una comisión permanente que se reuniera mensualmente durante un año para buscar una solución al conflicto.

Representantes de ambos países mantuvieron una reunión en Nueva York en febrero, pero Londres no respondió a la propuesta argentina. En marzo, el gobierno argentino hizo público el contenido de las negociaciones. Poco después comenzó la Guerra de Malvinas.

El plan de soberanía argentina que el gobierno de Thatcher discutió meses antes de la guerra

Nueve meses antes del desembarco argentino del 2 de abril de 1982, el Parlamento británico debatió abiertamente una alternativa que contemplaba reconocer a la Argentina el título de soberanía sobre las Islas Malvinas y, al mismo tiempo, arrendarlas al Reino Unido durante un período prolongado. La discusión ocurrió mientras el gobierno de Margaret Thatcher analizaba cómo continuar las negociaciones con Buenos Aires y confirmaba el retiro del HMS Endurance del Atlántico Sur.

“Una de las ideas que, como saben sus señorías, fue discutida con los isleños el pasado noviembre es la del leaseback: la concesión a la Argentina del título de soberanía, junto con el arrendamiento simultáneo al Gobierno de Su Majestad de todos los territorios y zonas marítimas por un período sustancial”, exhibe el registro.

La frase quedó registrada el 30 de junio de 1981 en la Cámara de los Lores, en Londres. La pronunció Lord Trefgarne, subsecretario parlamentario del Foreign Office y representante del gobierno de Margaret Thatcher durante un debate sobre el futuro de las Islas Malvinas.

Apenas nueve meses antes de la guerra, el Parlamento británico discutió alternativas para resolver el conflicto con la Argentina y una de ellas fue el denominado leaseback. Londres podía reconocer formalmente la soberanía argentina y recibir simultáneamente las islas en arrendamiento durante varias décadas.

Ese mismo día, el Ejecutivo británico confirmó otra decisión que posteriormente adquirió una dimensión histórica: en 1982 retiraría el HMS Endurance, el principal símbolo de presencia naval permanente británica en el Atlántico Sur, y no tenía previsto reemplazarlo.

La última negociación formal por la soberanía

Finalizado el conflicto, la ONU aprobó en octubre de 1982 la Resolución 37/9, mediante la cual volvió a pedir a Argentina y Reino Unido que retomaran las negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la controversia.

Con el regreso de la democracia y Raúl Alfonsín en la Presidencia, ambos países volvieron a sentarse formalmente a conversar los días 18 y 19 de julio de 1984 en Berna, Suiza. Esa reunión constituyó la última negociación formal entre Argentina y Reino Unido en la que se intentó abordar la cuestión de la soberanía.

El encuentro fracasó por una diferencia fundamental. El gobierno de Alfonsín pretendió que la normalización de las relaciones bilaterales contemplara un mecanismo que permitiera discutir la soberanía. Reino Unido rechazó que ese punto condicionara las conversaciones y buscó concentrar inicialmente el diálogo en cuestiones prácticas.

Las posiciones resultaron incompatibles y las conversaciones quedaron inconclusas. Naciones Unidas volvió posteriormente a reclamar que las partes retomaran las negociaciones.

Menem, los acuerdos de Madrid y el “paraguas de soberanía”

El escenario cambió durante la presidencia de Carlos Menem. En 1989 y 1990, Argentina y Reino Unido firmaron los denominados Acuerdos de Madrid, que permitieron recomponer las relaciones bilaterales interrumpidas tras la guerra.

La fórmula central fue el llamado “paraguas de soberanía”: los dos gobiernos podían alcanzar entendimientos sobre asuntos prácticos sin que esas decisiones modificaran o implicaran una renuncia a sus respectivas posiciones respecto de la soberanía.

Madrid, por lo tanto, no representó una negociación sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Bajo ese esquema se avanzó posteriormente en asuntos vinculados con comunicaciones, pesca, hidrocarburos, desminado y cuestiones militares, entre otras áreas.

La distinción resulta central para comprender el estado actual del conflicto. Desde 1989 existieron numerosos contactos, acuerdos y entendimientos bilaterales vinculados con Malvinas, pero Argentina y Reino Unido no volvieron a abrir una negociación formal destinada a resolver quién ejerce la soberanía sobre las islas.

Más de cuatro décadas después de Berna, Buenos Aires continúa reclamando la reapertura de esas conversaciones bajo las resoluciones de Naciones Unidas, mientras Londres sostiene que la soberanía no está en discusión. Ese desacuerdo que hizo fracasar la negociación de 1984 continúa siendo, en esencia, el principal obstáculo para volver a sentar a ambas partes a una mesa de negociación sobre la cuestión de fondo.

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