Alerta en los gimnasios de barrio: ya cerraron más de 15 y cuestionan a las grandes cadenas
La expansión de grandes cadenas de gimnasios comenzó a golpear con fuerza a los establecimientos tradicionales. Eduardo Cerimedo, subsecretario de Alto Rendimiento de la Secretaría de Deportes y con 30 años de trayectoria en el sector, aseguró que “ya han cerrado más de 15 gimnasios del barrio” y advirtió que el número podría ser incluso mayor. “Uno pierde la cuenta a veces, pero se ve en los grupos”, contó, al referirse a los mensajes de propietarios que anuncian cierres después de 10, 15 o 20 años de actividad.
Cerimedo aclaró que el problema no es la llegada de nuevos competidores, sino las condiciones en las que algunas cadenas ingresan al mercado. “El problema no es que aparezca un nuevo competidor en el mercado, sino cuando la competencia pasa a ser cuasi desleal”, sostuvo. Según explicó, se realizan inversiones de cientos de miles de dólares y luego se ofrecen cuotas muy bajas, algo que un pequeño gimnasio difícilmente puede afrontar.
“Cuando vos tenés una cinta de 10.000 dólares y tenés 10, 20 cintas, es una inversión tan grande”, ejemplificó. En cambio, señaló que un gimnasio de barrio “quizás con suerte puede tener uno o dos y a veces la compra con una tarjeta de crédito en cuotas”. A esto se suman alquileres, falta de acceso al crédito y otros costos que complican todavía más a los pequeños emprendedores.
El propio Cerimedo relató que tuvo que cerrar un gimnasio que había funcionado durante años. “En Santa Lucía no había nadie y ahora hay cinco cadenas y con precios más bajos”, contó. Además, aseguró que le “triplicaron, cuatriplicaron el alquiler” y que ya no pudo sostener la actividad. Para el dirigente, el problema aparece cuando un gimnasio de grandes dimensiones termina ofreciendo precios similares a los establecimientos de barrio: “Ahí se rompe el ecosistema”, afirmó.
Durante la entrevista también fue consultado por las sospechas que surgieron en otras provincias sobre el supuesto ingreso de dinero de origen ilícito en determinadas cadenas. Cerimedo fue prudente, pero consideró que el fenómeno merece una investigación: “No lo podría asegurar, pero por lo menos requeriría alguna investigación”. Y ante la posibilidad de que existan capitales provenientes del narcotráfico, respondió: “No lo puedo asegurar, pero tampoco lo niego”. En ese sentido, planteó revisar “el nivel de socios, el nivel de facturación, si realmente condice el nivel de facturación con los socios que existen en el lugar”.
Finalmente, Cerimedo advirtió que la continuidad de esta tendencia podría poner en riesgo la supervivencia de los gimnasios históricos. “Los dueños de gimnasios no son multimillonarios”, afirmó, y remarcó que las inversiones y cuotas de las grandes cadenas generan interrogantes entre quienes conocen el negocio. “Es raro la proliferación de gimnasios de megaestructuras con cuotas tan bajas. Eso llama la atención a cualquier dueño de gimnasio”, sostuvo. Y fue contundente sobre el futuro: “Si esto sigue, obviamente no van a poder sostenerse”.






