Condena a un agente penitenciario por 53 estafas: prometía ganancias de hasta el 50% y dejó un perjuicio millonario
Alejandro Esequiel Jofré, quien se desempeñaba como agente del Servicio Penitenciario Provincial, fue condenado a cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo por 53 hechos de estafa, en una maniobra que tuvo como principales víctimas a compañeros de trabajo, aunque también alcanzó a familiares, amigos, policías, comerciantes, profesionales y jubilados. El perjuicio económico acreditado durante la investigación asciende a $264.395.400, mientras que las víctimas llegaron a entregar en conjunto más de $323 millones.
La investigación determinó que Jofré construyó durante un período prolongado una imagen de inversor y financista para captar dinero. Ofrecía ganancias de hasta el 50% en períodos de entre 30 y 60 días, y sostenía que tenía distintos negocios vinculados con la venta de harina, artículos de limpieza y materiales de construcción, además de operaciones financieras, préstamos a empresas y supuestos negocios con la Municipalidad de Angaco. Para reforzar esa apariencia de solvencia, mostraba vehículos, saldos bancarios y otros elementos que buscaban convencer a quienes le entregaban sus ahorros.
Uno de los mecanismos que, según la investigación, permitió sostener la maniobra fue la devolución inicial de capital e intereses a algunos inversores. Ese cumplimiento generó confianza y llevó a varias víctimas a reinvertir o entregar sumas mayores, mientras que la captación de nuevos inversores se producía principalmente dentro del ámbito penitenciario y mediante recomendaciones de personas que ya habían participado. Algunas víctimas utilizaron ahorros, indemnizaciones, seguros y dinero destinado a proyectos familiares, mientras que otras recurrieron a préstamos bancarios o tarjetas de crédito para conseguir los fondos.
La Fiscalía logró reconstruir la operatoria mediante 53 denuncias, más de 180 comprobantes de transferencias y operaciones realizadas a través de billeteras virtuales, conversaciones de WhatsApp, pagarés y documentación financiera. El análisis permitió establecer que importantes sumas terminaron en cuentas de Jofré, familiares, su pareja y terceros a los que indicaba realizar transferencias. Cuando comenzaron los reclamos por la falta de devolución, el condenado habría dado distintas explicaciones, entre ellas supuestos bloqueos o cierres de cuentas bancarias y problemas con entidades financieras.
La condena fue dictada por el juez Matías Parrón después de homologar el acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre el Ministerio Público Fiscal y la defensa. Jofré reconoció los hechos y su responsabilidad en la maniobra. Para determinar la pena se tuvieron en cuenta la cantidad de víctimas, los 53 hechos, la magnitud del perjuicio, la extensión temporal y el aprovechamiento de los vínculos de confianza, mientras que como atenuantes se consideraron la ausencia de antecedentes condenatorios, su edad y el reconocimiento de los hechos. Además de los cuatro años de prisión efectiva, la sentencia estableció las accesorias legales y las costas, mantuvo las medidas cautelares sobre su patrimonio para preservar las posibilidades de reparación y dispuso el decomiso de los bienes que correspondan.








