Violencia social: “Si el discurso del Presidente es violento, la sociedad se va a expresar de manera violenta”
La psicóloga y magíster Gema Martínez puso el foco en la manera en que los adolescentes están incorporando y naturalizando distintas formas de violencia y advirtió sobre la influencia que tienen los modelos adultos en ese proceso. Durante una entrevista, planteó que cuando un adolescente siente que necesita llevar un cuchillo o una navaja para salir “por seguridad”, la pregunta no debe limitarse a la conducta del joven, sino también a qué está ocurriendo con su percepción del entorno. “Cuando un adolescente siente que necesita un arma para sentirse seguro, tenemos que preguntarnos qué está pasando con su sensación de seguridad. ¿Quién le está haciendo sentir tanta inseguridad, tanta desprotección en relación a su entorno?”, sostuvo.
Martínez remarcó que existen múltiples factores detrás de estas conductas, entre ellos “conflictos previos en la casa, pertenencia a determinados grupos que tienen mucha influencia, el grupo de pertenencia en la adolescencia, esta necesidad de sentirse protegido o por la misma presión de los pares”. Pero también señaló la influencia de los modelos que reciben cotidianamente. “Sin duda, la exposición a modelos violentos, a modelos conductuales violentos, que los vemos en los mismos adultos y en los grandes líderes, hasta políticos, sociales”, afirmó. En ese sentido, explicó que los adolescentes atraviesan una etapa en la que “están terminando de desarrollar su parte prefrontal a nivel neurocognitivo, están súper impulsivos y tienen graves dificultades a veces para resolver conflictos”.
Uno de los ejemplos que aportó la profesional surgió de una experiencia realizada con alumnos de quinto año, de alrededor de 16 años. Martínez contó que les preguntó “qué líderes tenemos y reconocemos que son importantes en una comunicación agresiva” y que los estudiantes señalaron al presidente Javier Milei. “Todos me dijeron, bueno, el Presidente, y se reían”, relató. Cuando les preguntó por qué consideraban agresiva esa comunicación, los jóvenes hicieron referencia a “cómo habla, cómo expresa su cuerpo, cómo se mueve, las cosas que dice de manera impuesta, exigida”. Para la psicóloga, el episodio muestra que los propios adolescentes pueden identificar esos patrones: “Ellos reconocen totalmente cuando están frente a una comunicación agresiva y tienden a copiar estos patrones”. Y agregó: “Desde los grandes líderes ya nos imponemos con este tipo de modelos de vínculos”.
La profesional también advirtió que el problema aparece cuando esas conductas dejan de ser percibidas como agresivas y comienzan a considerarse normales. “Se empieza a naturalizar esta conducta y deja de ser agresiva y pasa a ser natural”, explicó. En ese proceso, sostuvo que los adultos tienen una responsabilidad central porque son modelos permanentes para los jóvenes. “Nosotros mismos, dentro de los pequeños sistemas que nos acompañan día a día, trabajo, escuela, familia, tenemos modelos conductuales aprendidos y transmitimos mucha información con el cuerpo, con la cara, con los comentarios”, señaló. Frente a los padres que buscan detectar cuándo sus hijos comienzan a naturalizar la violencia, dejó una advertencia concreta: “No les pidamos a ellos algo que nosotros no les estamos mostrando como adultos”. Y concluyó: “Somos los mayores modelos de nuestros hijos, nos miran 24-7 y ellos reaccionan de la manera en la que nosotros reaccionamos frente a las situaciones adversas y frente a las situaciones buenas también”.






