Protección Civil prepara un protocolo ante la crisis hídrica y pone el foco en los municipios
El director de Protección Civil, Diego Morales, avanza en la elaboración de un protocolo para coordinar la respuesta ante una posible emergencia hídrica, en un escenario marcado por los pronósticos de abundantes precipitaciones y el aumento del agua en canales, ríos y diques. “Se nos viene una crisis hídrica que hay que estar preparado”, advirtió el funcionario, quien remarcó la necesidad de anticiparse a los posibles inconvenientes y organizar el trabajo de los organismos que deberán intervenir. “Vamos a tener mucha mucha agua por los canales ríos, por por los diques”, sostuvo al describir el panorama que se busca afrontar.
Uno de los principales objetivos es ordenar las responsabilidades y evitar descoordinaciones durante una emergencia. Morales confirmó que ya se reunió con bomberos voluntarios para avanzar en la creación de un comando unificado y que trabaja en un protocolo que involucre a Protección Civil, Hidráulica, los municipios, los hospitales y las áreas de asistencia social. “Estoy trabajando en un protocolo para que, bueno, tengamos un ordenamiento en cuanto a las actuaciones”, explicó. Además, señaló que se están fortaleciendo las alertas tempranas para activar con anticipación a los equipos que deberán actuar.
La planificación también contempla la disponibilidad de centros de evacuación y medios de transporte para trasladar a las familias que deban abandonar sus viviendas. Para ello, Morales inició gestiones con iglesias evangélicas y católicas, mientras busca sumar a otras congregaciones religiosas. “Las iglesias nos están sirviendo de centros de evacuado”, indicó. En paralelo, insistió en que los municipios deben identificar las zonas vulnerables y conocer las necesidades de sus habitantes. “La primer respuesta tiene que ser del municipio”, afirmó, al explicar que cada jurisdicción debe contar con información y recursos para intervenir en primera instancia.
El seguimiento comprende distintos sectores de la provincia, entre ellos Albardón, 25 de Mayo, 9 de Julio, Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil. Morales advirtió que los problemas no se limitan a las zonas que habitualmente registran inundaciones y vinculó parte de las dificultades con los años de sequía y la falta de mantenimiento de las cunetas. “También depende del municipio dar la orden a cada frentista de que tiene que destapar su cuneta”, señaló. El funcionario reconoció que todavía mantiene reuniones pendientes con distintas jurisdicciones y resumió la necesidad de coordinar esfuerzos: “Es un trabajo mancomunado de todos”.






