Carlos III viaja al Caribe entre protestas por la esclavitud y reclamos de reparación en Reino Unido
La gira incluye visitas a Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda, en un contexto de presión para que el Gobierno británico reconozca las consecuencias históricas de la esclavitud. Las posibles indemnizaciones, estimadas en más de €21.000 millones, son uno de los principales puntos de conflicto.
El rey Carlos III comenzó una gira por el Caribe en medio de reclamos para que el Reino Unido reconozca su responsabilidad histórica en el comercio de esclavos y avance con medidas de reparación. Junto a la reina Camila, visitará Bahamas, Guyana y Antigua y Barbuda, donde participará en una reunión de líderes de la Commonwealth. Durante el recorrido se esperan protestas y nuevos pedidos de una disculpa oficial, aunque la Corona británica ya anticipó que no modificará la postura del Gobierno y no ofrecerá un perdón formal.
La negativa británica está relacionada, en parte, con las posibles consecuencias económicas y judiciales de admitir formalmente esa responsabilidad. Un reconocimiento podría abrir la puerta a reclamos de compensación por cifras millonarias. Algunas estimaciones de la Universidad de las Indias Occidentales sitúan el costo de las reparaciones por encima de los €21.000 millones. Los sucesivos gobiernos del Reino Unido sostuvieron que es necesario concentrarse en los desafíos actuales y en la cooperación con los países de la Commonwealth, sin asumir compromisos legales por hechos del pasado.
Desde el palacio de Buckingham señalaron que el monarca no evitará referirse a este capítulo de la historia durante sus actividades oficiales. “En cada país que visita hay monumentos y lugares que reflejan la dolorosa historia del comercio transatlántico de esclavos. No es algo que el monarca vaya a ignorar, como se puede comprobar en discursos pasados”, explicó un portavoz.
En ocasiones anteriores, Carlos III ya había expresado su pesar por la esclavitud y había planteado la necesidad de debatir sus consecuencias, aunque sin llegar a pedir disculpas en nombre del Reino Unido.
Los reclamos también cuentan con el respaldo de la Comunidad del Caribe (CARICOM), que reúne a 23 países y busca que la cuestión de las reparaciones forme parte de las conversaciones entre los líderes regionales. Su secretaria general, Carla Barnett, afirmó: “El Caribe ha afirmado siempre de manera consistente que es fundamentalmente un asunto de justicia”. Además, sostuvo que el objetivo es reconocer lo ocurrido, asumir responsabilidades y construir un futuro más justo para los descendientes de las personas esclavizadas.
Jamaica lleva la esclavitud ante la Justicia en 2027
En paralelo, Jamaica impulsa una iniciativa para que la Justicia examine las consecuencias legales de la esclavitud. En septiembre, el Gobierno jamaiquino solicitó al rey que remitiera el asunto al Comité Judicial del Consejo Privado, un tribunal que interviene en cuestiones relacionadas con territorios británicos de ultramar.
La audiencia está prevista para marzo de 2027 y deberá analizar si el traslado forzado de africanos a Jamaica fue legal según las normas de la época, si puede considerarse un crimen contra la humanidad y si corresponde algún tipo de reparación por sus consecuencias.
Las dimensiones históricas de este reclamo son enormes. Se calcula que, entre los siglos XV y XIX, alrededor de 12,5 millones de personas fueron capturadas en África y trasladadas por la fuerza para ser esclavizadas. De ese total, aproximadamente 3,5 millones fueron transportadas en el marco de la participación británica en este comercio.
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