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94 interrupciones y 19 minutos detenido por el VAR

94 interrupciones y 19 minutos detenido por el VAR
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«Fue un partido malísimo», dijo sin vueltas Eduardo Coudet tras la victoria de su equipo en Córdoba. Lejos de estar feliz por tachar tres (victorias) de tres desde que reemplazó a Marcelo Gallardo, el partido entre Estudiantes de Río Cuarto y River prácticamente no se jugó. El tiempo neto de juego estuvo por debajo del promedio de 50 minutos (que de por sí es bajo) y el encuentro se detuvo en 94 oportunidades.

¿Qué pasó? El árbitro Nazareno Arasa fue tres veces al VAR, que lo salvó de una tarde muy floja. La primera fue para anular un penal para River en el primer tiempo -la mano había sido fuera del área-. Otra -ya en el complemento- para invalidar un gol del León del Imperio. Y la última para cobrar la pena máxima para el Millonario que se tradujo en el gol del 1-0 parcial de Gonzalo Montiel. En el medio, la pelota estuvo parada casi 20 minutos. Esas interrupciones se sumaron a las clásicas por faltas, saques de cualquier tipo o demoras del fútbol argentino.

El tiempo neto de juego fue de 48m15 sobre 104 minutos y 11 segundos totales disputados. Y eso que, por ejemplo, Arasa agregó nueve minutos en el segundo tiempo. Solamente por el VAR, el partido estuvo detenido 19 minutos y 12 segundos. Y otro dato: el mayor pasaje de juego -sin detenciones- fue de 2 minutos y 25 segundos.

En cuanto al promedio general de juego neto del fútbol argentino (entre 49m56 y 50 minutos, tomando en cuenta el Apertura y Clausura de 2025 -según Opta-), quedó por debajo un minuto y 45 segundos, aproximadamente.

Es que, pasaba poco y nada en el Antonio Candini de Río Cuarto. Y en cinco minutos ocurrió de todo. Primero le anularon un gol a Estudiantes de Río Cuarto y después le cobraron un penal a River, que Montiel cambió por gol. Y el atardecer cordobés se encendió.

Ambas jugadas fueron bien observadas por el VAR, integrado por Salomé Di Iorio y Lucas Germanotta, que llamaron a Nazareno Arasa, árbitro principal, que había pasado por alto ambas incidencias, aunque la primera era lógico que tuviera que ser ayudado por la tecnología.

Luego de un centro desde la derecha y un desvío de Lucas Martínez Quarta, arremetió Tomás González, quien definió de zurda y gritó el gol de manera desaforada como todos los hinchas de Estudiantes. Sin embargo, al rato fue anulado. Es que cuando partió el balón González estaba adelantado y se aprovechó de un desvío del defensor de River, que no tenía la posesión de la pelota, tal como marca el reglamento.

A los pocos minutos, Driussi peleó una pelota sobre la línea de fondo y Facundo Cobos el clavó los tapones en el empeine de un pisotón. Desde el VAR volvieron a llamar a Arasa para que revisara la jugada y el árbitro cobró penal. Montiel se hizo cargo de la ejecución y el campeón del mundo puso arriba a River en un partido incómodo para el equipo de Eduardo Coudet.

No fueron las únicas polémicas de la tarde en Río Cuarto. En el primer tiempo, Arasa había cobrado otro penal para River por una mano de Valenti luego de que Montiel bajara una pelota que le cruzó Acuña.

La mano fue deliberada pero había sido claramente fuera del área. Por lo tanto, Arasa cambió su decisión tras el llamado del VAR. Revisó la jugada, cobró falta al borde del área grande de Estudiantes y amonestó al defensor del equipo cordobés.





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