San Juan enfrenta un ciclo hídrico crítico
La situación hídrica de San Juan vuelve a generar preocupación. Según explicó Silvio Pastore, magíster y director del Gabinete de Estudios de Geocriología y Cambio Climático de la Universidad Nacional de San Juan, la provincia atraviesa un nuevo ciclo hídrico pobre, con una acumulación de nieve muy inferior a la esperada en esta época del año.
“La cantidad de nieve acumulada no alcanza ni el 40% de la superficie que teníamos a igual fecha el año pasado, y en muchas zonas de la cuenca del río San Juan directamente no hay nieve”, sostuvo el especialista en diálogo con Radio Sarmiento. Esta situación afecta directamente la disponibilidad de agua, ya que el sistema hídrico de la provincia depende casi exclusivamente de las precipitaciones níveas en Cordillera.
Pastore explicó que, para esta época del año, normalmente deberían haberse registrado al menos dos o tres nevadas importantes. “El año pasado mejoró un poco el panorama respecto a la crisis que tuvimos entre 2020 y 2022, pero este año veníamos con una proyección similar y ahora vemos que no se está cumpliendo. Las nevadas fuertes, que suelen llegar en pleno invierno, aún no aparecieron, y eso prende luces amarillas”, alertó.
El investigador indicó que un “ciclo hídrico pobre” implica que la cantidad de agua disponible será menor a la que se necesita para el consumo humano, la producción agrícola y las actividades industriales. En ese marco, anticipó que los productores serán los primeros en sentir el impacto: “Van a tener menos días de agua, porque se priorizará el abastecimiento a la población. Probablemente se refuerce el uso de agua subterránea, pero eso no alcanza a compensar”.
Sobre las causas de esta situación, Pastore apuntó a dos fenómenos globales: el avance del proceso natural de desglaciación del planeta, y el aumento abrupto de la temperatura del aire por la emisión de gases de efecto invernadero. Esto, según explicó, eleva la llamada isoterma cero (la altitud a partir de la cual la precipitación se da en forma de nieve), que antes se ubicaba entre los 3.500 y 3.800 metros sobre el nivel del mar y hoy está por encima de los 4.400 metros. Como resultado, “hay menos superficie apta para recibir nieve, lo que reduce las reservas hídricas de los ríos sanjuaninos”.
En este contexto, también criticó la falta de políticas hídricas actualizadas en la provincia. “Tenemos un Código de Aguas de fines de los años 70, que otorga el derecho de uso de agua en función de la superficie del terreno, no de la eficiencia ni del recurso disponible. Es como correr una carrera con el peor auto, y encima el piloto no se apoya en la ciencia”, lanzó.
Pastore reconoció que hubo algunos intentos de cambio, como la contratación de una empresa israelí para asesorar en gestión hídrica, pero advirtió que el informe no se hizo público y las decisiones estructurales siguen pendientes. “Sin una actualización profunda del Código de Aguas, no hay medida suficiente que permita a San Juan adaptarse a esta nueva realidad”, sentenció.
Por último, se refirió a quienes asocian esta crisis hídrica con la actividad minera: “En la cuenca del río San Juan, donde se concentra el 90% de la población y de nuestras actividades, no hay minería. Lo que estamos viviendo es un fenómeno planetario. Nuestros glaciares han perdido un 25 a 27% de su superficie en los últimos cinco años. O nos adaptamos con tecnología y legislación moderna, o una parte de San Juan se va a extinguir por falta de recursos”, concluyó.






