1.6 billones de parámetros y costos reducidos
La empresa china busca irrumpir nuevamente en la industria de la IA con su modelo más avanzado. Por el momento, la nueva versión está disponible en una versión preliminar.

La empresa china DeepSeek volvió a mover el tablero de la inteligencia artificial. Este viernes presentó un nuevo modelo con costos “drásticamente reducidos”, más de un año después de haber sorprendido al mercado con un chatbot de bajo costo capaz de competir con los desarrollos de Estados Unidos.
El anuncio, esperado desde hace semanas por la industria tecnológica global, funciona como termómetro del avance de China en un sector dominado hasta ahora por gigantes como OpenAI, Google y Anthropic. A comienzos de 2025, la firma con base en Hangzhou ya había irrumpido con R1, un modelo de “razonamiento” que, según la propia compañía, podía competir en prestaciones con Gemini, ChatGPT y Claude, pero a un costo sensiblemente menor.
DeepSeek lanzó su nuevo modelo de Inteligencia Artificial
La nueva versión, DeepSeek-V4, eleva esa apuesta. Según detalló la empresa, el modelo “cuenta con un contexto ultraextenso de 1.000.000 de palabras, lo que le permite alcanzar el liderazgo tanto en el ámbito nacional como en el de código abierto en cuanto a capacidades de los agentes, conocimiento del mundo y rendimiento en el razonamiento”. Por ahora, el sistema ya está disponible en una “versión preliminar”.
El modelo se presenta en dos variantes. Por un lado, DeepSeek-V4-Pro, con 1,6 billones de parámetros; por otro, DeepSeek-V4-Flash, con 284.000 millones, definida como una alternativa más eficiente y económica. Según la compañía, la versión Pro logra un desempeño destacado en benchmarks globales, ubicándose por encima de otros modelos abiertos y apenas por debajo de propuestas cerradas de primer nivel como Gemini-Pro-3.1.
DeepSeek: el actor chino que busca competir con la hegemonía de EEUU en la industria de la IA
La irrupción de DeepSeek ya había tenido un impacto directo en los mercados. El llamado “shock DeepSeek” del año pasado derivó en una venta masiva de acciones vinculadas a la inteligencia artificial, especialmente en Wall Street, y forzó a varias empresas a revisar sus estrategias. No fueron pocos los analistas que lo definieron como un “momento Sputnik”, en alusión a ese punto de inflexión en el que una potencia advierte que quedó rezagada frente a un competidor.
En aquel momento, el modelo de la compañía mostraba un rendimiento comparable al de ChatGPT y otras herramientas líderes, pero con un uso significativamente menor de capacidad de cómputo. Sin embargo, su rápida adopción también abrió interrogantes sobre privacidad y censura, en particular por su tendencia a evitar temas sensibles como la represión de Tiananmen en 1989.
Dentro de China, la adopción fue masiva. Gobiernos locales, instituciones de salud, entidades financieras y empresas privadas incorporaron estas herramientas, en parte impulsadas por la decisión de DeepSeek de ofrecer sus modelos como código abierto, en contraste con los sistemas cerrados de sus competidores occidentales.
El avance no pasa desapercibido en Washington. En la previa de una cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping prevista para el próximo mes en Pekín, la Casa Blanca acusó a firmas chinas de competir mediante el “robo” de tecnología estadounidense.
En paralelo, la carrera sigue escalando. Tan solo unos día antes, OpenAI presentó un nuevo modelo con el que busca posicionarse como líder del mercado, en un escenario donde la competencia por la supremacía en inteligencia artificial se intensifica semana a semana.
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