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“La Justicia quedó expuesta”: fuerte reclamo de Familias del Dolor

“La Justicia quedó expuesta”: fuerte reclamo de Familias del Dolor
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El presidente de la asociación Familias del Dolor y la Esperanza volvió a reclamar condenas más severas para quienes conducen alcoholizados y cuestionó el accionar de la Justicia sanjuanina, en la antesala del inicio del juicio por el caso Rubiño.

Durante una entrevista, el referente sostuvo que el caso ya marcó “un precedente nacional”, aunque admitió que el primer fallo generó desilusión y debilitó las expectativas de las familias de víctimas.

“Con respecto al juicio del caso de Lucía Rubiño, la verdad que es un tema bastante complicado. Ya salió la primera parte, quedó sobreseído. Las esperanzas se fueron fumando porque lamentablemente la Justicia de San Juan no obtiene fallos acordes a los daños causados”, expresó.

Sin embargo, señaló que todavía mantienen expectativas de que el nuevo proceso judicial pueda enviar un mensaje diferente y convertirse en un punto de inflexión para futuras causas vinculadas a siniestros viales.

“La Justicia quedó expuesta a nivel nacional”

Desde la asociación remarcaron que el caso dejó al descubierto problemas estructurales en el sistema judicial provincial.

“Ya marcó un precedente porque llegó a nivel nacional. Lo peor que le puede pasar a una provincia es que la Justicia quede en evidencia”, afirmó.

En ese sentido, cuestionó la falta de uniformidad en las condenas por hechos protagonizados por conductores alcoholizados y recordó otros casos resonantes.

“Después del precedente que hubo con Celeste Acheritobehere, hubo más personas fallecidas por conductores con alcohol en sangre y no tuvieron el mismo resultado. Eso habla de la Justicia que tenemos en San Juan”, sostuvo.

También manifestó expectativas sobre el trabajo de nuevos fiscales incorporados al sistema judicial y remarcó que esperan que el caso Rubiño ayude a endurecer criterios.

Reclamo por penas más duras

Uno de los principales planteos de la asociación gira en torno a la necesidad de reformar el sistema de condenas para delitos viales.

“Esto es una lucha y una deuda histórica que el Estado tiene con las víctimas de tránsito porque lamentablemente nadie va preso”, aseguró.

Además, criticó que en la mayoría de los casos se aplique la pena mínima prevista por la ley.

“Del mínimo de 3 a 6 años, siempre ponen 3 años, excepto que haya dos muertes. Todos tienen el mismo patrón: tres años y seis meses”, cuestionó.

Según explicó, agravantes como conducir con alcohol en sangre, huir del lugar, manejar de manera temeraria o cruzar semáforos en rojo deberían traducirse en condenas efectivas.

“Todos esos agravantes hacen que la persona tenga que cumplir las penas que se merece”, remarcó.

“La sociedad no toma conciencia hasta que le pasa”

Durante la entrevista también hubo espacio para reflexionar sobre el rol social y la falta de conciencia vial.

“No podemos seguir esperando que la sociedad entienda recién cuando le pasa”, lamentó.

Advirtió además sobre el crecimiento de las víctimas fatales en lo que va del año.

“Ya llevamos entre 35 y 36 fallecidos, más de la mitad de los 62 que hubo el año pasado en total”, indicó.

Para el presidente de Familias del Dolor y la Esperanza, el problema no pasa únicamente por la información disponible, sino por la falta de compromiso colectivo.

“La sociedad ve la información pero no se compromete. Particularmente al sanjuanino le cuesta entender que el vehículo es un arma”, afirmó.

Prevención y charlas en escuelas

Gran parte del trabajo de la asociación está centrado en la prevención y la concientización, especialmente entre jóvenes y futuros conductores.

“Nosotros damos charlas en colegios y uniones vecinales. Particularmente apuntamos a los futuros conductores”, explicó.

En muchos casos, madres que perdieron a sus hijos participan de esos encuentros para contar sus experiencias en primera persona.

“Tratamos de llegar al corazón de ese futuro conductor para que entienda lo que significa destruir una familia. Queda una silla vacía, una cama vacía y un corazón destrozado”, expresó.

Finalmente, insistió en el peligro que representa el exceso de velocidad, especialmente en motocicletas.

“La moto es un arma y el paragolpe es el cuerpo. Por más casco o protección que tengas, si acelerás a fondo, la velocidad es la que termina matando”, concluyó.

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