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La brutalidad detrás de una condena en libertad: atropelló, acuchilló y humilló a su pareja

La brutalidad detrás de una condena en libertad: atropelló, acuchilló y humilló a su pareja
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Un caso de extrema violencia de género sacudió a Concepción y volvió a poner en debate las penas aplicadas en hechos de gravedad. Un trabajador minero fue condenado por una serie de agresiones contra su pareja que incluyeron un atropello con un automóvil, ataques con arma blanca y actos de humillación que quedaron expuestos durante la investigación judicial.

 

La historia comenzó en marzo de 2025, cuando tras una discusión ocurrida a la salida de un cumpleaños, el hombre embistió con su vehículo a la mujer. La víctima sufrió fracturas en varias costillas y permaneció más de 40 días incapacitada. En aquel momento, la causa no avanzó debido a la retractación de la denunciante y a la falta de pruebas directas, aunque el expediente quedó archivado a la espera de nuevos elementos.

 

Más de un año después, la situación escaló a niveles aún más alarmantes. Según la investigación de la UFI CAVIG, el agresor atacó nuevamente a la mujer dentro de la vivienda que compartían. Durante horas la golpeó, la persiguió por distintas habitaciones y finalmente tomó un cuchillo con el que le provocó cortes en manos y piernas mientras la amenazaba. Los investigadores también incorporaron al expediente un episodio de degradación extrema que reflejó el nivel de violencia ejercido sobre la víctima.

 

La mujer logró escapar durante la mañana y llegó por sus propios medios hasta la Comisaría 2ª, ubicada a pocos metros de la vivienda. Vestida únicamente con ropa interior y una campera, pidió ayuda y relató el calvario que había atravesado. A partir de esa denuncia se activó una rápida intervención judicial que derivó en la detención del acusado.

 

Finalmente, Jonathan Erick Andrade admitió los hechos mediante un juicio abreviado y recibió una condena de tres años de prisión condicional por lesiones agravadas por el vínculo y por violencia de género, coacción agravada por el uso de arma y lesiones graves. La jueza Celia Maldonado homologó el acuerdo, ordenó tratamiento psicológico para el condenado, prohibió cualquier tipo de contacto con la víctima y dispuso el secuestro del arma utilizada, aunque el hombre recuperó la libertad tras la sentencia.

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