Cinco claves para entender por qué San Juan se prepara ante El Niño
Publicado por Redacción | 18 septiembre, 2026
San Juan atraviesa un escenario hídrico diferente al de los últimos años: El Niño, una importante acumulación de nieve en la cordillera y la posibilidad de mayores precipitaciones obligan a reforzar el monitoreo y las tareas preventivas de cara a la primavera y el verano.
1. El Niño puede modificar el escenario de lluvias. El fenómeno se origina en el Pacífico Ecuatorial y modifica la circulación atmosférica a escala global. Los modelos anticipan mayores probabilidades de precipitaciones durante los próximos meses, aunque esto no significa que necesariamente habrá tormentas intensas ni que puedan determinarse hoy lugares y fechas concretas.
2. La nieve acumulada será una reserva clave de agua. Las nevadas registradas durante el invierno dejaron una mayor cobertura en la cordillera. Ahora, una de las principales variables a seguir será la velocidad del deshielo. Un aumento gradual de las temperaturas permitiría un proceso progresivo, mientras que un calentamiento brusco podría acelerar la llegada de agua a los ríos.
3. El riesgo aparece cuando coinciden varios factores. Para una provincia golpeada por años de sequía, contar con más agua representa una oportunidad para el consumo, el riego, la producción y la recuperación de reservas. Sin embargo, grandes volúmenes de agua en poco tiempo, especialmente combinados con lluvias intensas, pueden generar crecidas, aluviones, cortes de rutas y daños en zonas vulnerables.
4. Los diques son una herramienta fundamental, pero no alcanzan por sí solos. Los embalses Caracoles, Punta Negra, Ullum y Cuesta del Viento permiten almacenar y regular caudales. Paralelamente, se realizan tareas de limpieza, encauzamiento, mantenimiento y refuerzo de defensas en distintos puntos, con especial atención en departamentos como Calingasta, Iglesia, Jáchal y Valle Fértil, además de Albardón, Sarmiento, Zonda y Ullum.
5. La prevención permite ganar tiempo. No es posible saber hoy cuánto lloverá, dónde se producirá una tormenta severa o si habrá una emergencia. Sí pueden monitorearse tendencias y anticipar escenarios. Por eso, la Coordinación Provincial de Respuesta ante Emergencia (COPRE) articula con distintas áreas y municipios para identificar sectores vulnerables y preparar la respuesta.
Después de años de escasez, el desafío será recibir, administrar y aprovechar la mayor disponibilidad de agua sin descuidar los riesgos asociados a crecidas repentinas, aluviones y tormentas intensas. Para la población, la recomendación es mantenerse informada mediante los canales oficiales y respetar las indicaciones de Protección Civil ante eventuales alertas.






