La Lengua de Señas, un puente hacia la inclusión laboral
En el Día Mundial de la Lengua de Señas, una empresa textil de Pocito comenzó una capacitación en Lengua de Señas Argentinas destinada a su personal. La iniciativa acompaña la incorporación de personas sordas a su Escuela de Costura y busca fortalecer herramientas de comunicación en el ámbito laboral.
La inclusión laboral también se construye a través de la comunicación. En ese camino, la Lengua de Señas Argentina (LSA) se convierte en una herramienta concreta para generar espacios de trabajo más accesibles y favorecer la participación plena de las personas sordas.
En coincidencia con el Día Mundial de la Lengua de Señas, que se conmemora cada 23 de septiembre, equipos técnicos de la Dirección de Personas con Discapacidad comenzaron a dictar una capacitación especialmente diseñada para el personal de la firma textil Lacoste, ubicada en el departamento de Pocito.
El curso está a cargo de Rocío Riveros, docente sorda de Lengua de Señas, y de la intérprete Ana María Castro, quienes desarrollan las clases en las propias instalaciones de la empresa. La propuesta se realiza todos los miércoles y fue diseñada teniendo en cuenta las situaciones comunicacionales que forman parte de la actividad cotidiana de la planta.
La capacitación adquiere particular relevancia a partir de la incorporación de dos personas sordas a la Escuela de Costura de la empresa, en el marco del programa Aprender, Trabajar y Producir, impulsado por el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación.
La Escuela de Costura funciona como un espacio de formación y práctica destinado a personas en situación de vulnerabilidad. Una vez finalizado el proceso formativo, quienes participan quedan registrados en la base de datos de la empresa y pueden ser convocados ante la aparición de futuras oportunidades laborales.
Aprender una lengua para construir nuevas formas de vincularse
La propuesta de capacitación no se limita al aprendizaje de señas generales. Desde la Dirección de Personas con Discapacidad se trabajó en la elaboración de un glosario con términos propios de la actividad textil, incorporando palabras y expresiones vinculadas con las máquinas utilizadas en la planta, las prendas confeccionadas y las diferentes acciones que forman parte de las tareas diarias.
De esta manera, el aprendizaje busca responder a situaciones reales del ámbito laboral y facilitar una comunicación más directa entre trabajadores, operarios, técnicos y profesionales.
En las clases participan integrantes de distintas áreas de la firma, entre ellas Desarrollo de Producción, Administración, Supervisión, Calidad, Métodos y Tiempos, Mantenimiento, Recursos Humanos y Finanzas.
La experiencia propone así una mirada que va más allá de la incorporación de trabajadores sordos: plantea la necesidad de que también el entorno laboral incorpore herramientas que permitan acompañar esa inclusión.
Un trabajo articulado para generar oportunidades
La Dirección de Personas con Discapacidad intervino además en distintas etapas del proceso de inserción laboral. Sus equipos profesionales articularon las entrevistas con personas inscriptas en la Base de Datos para la Inserción Laboral de Personas con Discapacidad, colaboraron en la selección de perfiles de acuerdo con las necesidades de la empresa y realizan el acompañamiento durante la incorporación.
Ese seguimiento contempla también posibles ajustes comunicacionales que puedan ser necesarios para facilitar el desarrollo de las tareas.
Durante los primeros días de capacitación para el trabajo de Martín Casanelli y Gabriela Masanet, ambas personas sordas, estuvieron presentes la titular de la Dirección de Personas con Discapacidad, Paula Moreno; la psicóloga Elizabeth Fernández y la licenciada en Educación Rosana Montero, integrantes de los equipos profesionales del organismo.
Por parte de la empresa, participaron del encuentro Virginia Morte y Martina López, del área de Recursos Humanos.
La iniciativa pone en primer plano una dimensión cultural de la inclusión: no alcanza solamente con abrir una oportunidad laboral si no se generan también las condiciones para que esa persona pueda comunicarse, participar y desarrollar sus capacidades en igualdad de condiciones.
En ese sentido, aprender Lengua de Señas dentro de una empresa significa también ampliar las formas de encuentro entre quienes la integran y avanzar hacia ámbitos laborales donde la diversidad comunicacional sea reconocida como parte de la comunidad.
La experiencia iniciada en Pocito muestra, de este modo, cómo la capacitación, la articulación institucional y el compromiso del sector privado pueden converger para transformar la inclusión laboral en una práctica concreta y cotidiana.








