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Momento de terror en un 20 de Junio: “No tenían un protocolo de emergencia y nadie nos daba respuestas”

Momento de terror en un 20 de Junio: “No tenían un protocolo de emergencia y nadie nos daba respuestas”
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“Mil curvas, mil curvas”. Esa es una de las frases que quedaron registradas durante el viaje que una pasajera asegura haber vivido con temor a bordo de un colectivo de la empresa 20 de Junio. La unidad había salido de Córdoba alrededor de las 23.10 y, cerca de las 3.30 de la madrugada, la mayoría de los pasajeros se despertó por los movimientos bruscos que se producían en la parte superior del vehículo. “Yo llevo años viajando y jamás lo había sentido así”, relató la mujer, quien aclaró que no puede confirmar si se trató de exceso de velocidad o de una falla técnica, pero describió un desplazamiento constante de un lado hacia el otro que generó preocupación generalizada.

 

Ante la situación, varios pasajeros se levantaron y fueron a buscar explicaciones. Sin embargo, según su testimonio, el chofer que estaba al mando no salió a hablar con ellos y fue el otro conductor quien terminó dando explicaciones. La pasajera contó que se generó un momento de mucha tensión cuando los viajeros pidieron que la unidad redujera la velocidad y reclamaron que se detuviera. El colectivo estaba cerca de la terminal de una localidad llamada El Milagro, pero no ingresó al lugar: finalmente se detuvo en plena ruta y, de acuerdo con el relato, lo hizo sin colocar las balizas. “Nosotros le decíamos que no era un movimiento normal”, explicó la mujer, quien aseguró que los pasajeros terminaron pidiendo que el vehículo no superara los 40 o 50 kilómetros por hora por la forma en que se sentía el movimiento dentro de la unidad.

 

La preocupación no terminó con la reducción de la velocidad. La pasajera cuestionó que no existiera, al menos durante el episodio, un protocolo claro de emergencia ni una vía de comunicación que permitiera obtener asistencia inmediata de la empresa. Según contó, los pasajeros incluso plantearon la posibilidad de cambiar de colectivo, pero les advirtieron que esa alternativa podía demorar unas seis horas. Para ellos, el objetivo principal era llegar seguros a destino. El viaje que debía finalizar alrededor de las 7 de la mañana terminó extendiéndose hasta aproximadamente las 10.30. Al llegar a la terminal, los pasajeros se dirigieron a la sucursal de la empresa para reclamar. Allí, según el testimonio, una empleada manifestó que solamente era una trabajadora y que no podía brindar respuestas, mientras que ante el enojo de uno de los pasajeros habría advertido que llamaría a la Policía.

 

La pasajera aseguró que tampoco consiguió una respuesta oficial inmediata a través de los canales de atención de la empresa. Intentó comunicarse por Instagram y WhatsApp y señaló que tampoco obtuvo respuesta en el número de emergencia que figuraba entre los contactos disponibles. Posteriormente realizó un reclamo formal y recibió un número de gestión, aunque hasta el momento de la entrevista no había obtenido una explicación sobre lo ocurrido. También adelantó que realizará una presentación ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte. “A mí no me interesa recuperar la plata de los pasajes. Me interesa haber llegado bien a destino y que tomen conciencia”, sostuvo. Antes de abandonar la terminal, varios pasajeros habían manifestado su intención de realizar reclamos y denuncias. La mujer también mencionó que recibió comentarios sobre un episodio similar ocurrido días antes, aunque aclaró que no podía confirmarlo. “No sé si pasa con habitualidad o no, la verdad es que anoche pasó y no debería volver a pasar”, concluyó.

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