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Falsas denuncias de violencia de género: «De cada tres denuncias, dos eran falsas», la advertencia que reaviva el debate

Falsas denuncias de violencia de género: «De cada tres denuncias, dos eran falsas», la advertencia que reaviva el debate
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«En las separaciones conflictivas, de cada tres denuncias que se realizaban en el Poder Judicial de Familia, dos eran falsas». La afirmación pertenece a Andrea Guacci, fundadora del Frente de Mujeres Argentinas en contra de las Falsas Denuncias, quien advirtió sobre la dimensión de las falsas denuncias de violencia de género y cuestionó la falta de estadísticas oficiales que permitan conocer el alcance real de esta problemática. Al recordar una investigación publicada en 2002 por la licenciada Marta D. de Albarracín, quien se desempeñó como directora de proyectos del CONICET sobre maltrato, abuso y prevención, sostuvo que esa proporción continúa apareciendo en los casos que analiza: «Si tengo que hablar desde la experiencia y el conocimiento de los casos, yo sigo confirmando que ese número está acertado». Además, explicó que las separaciones conflictivas con hijos involucrados constituyen uno de los escenarios más frecuentes: «Muchas veces son utilizadas las falsas denuncias por algún tipo de violencia, ya sea económica, psicológica e incluso de abuso, que son las más graves, para que se impida el contacto de alguno de los progenitores con esos hijos o por alguna cuestión económica».

Uno de los aspectos más llamativos de su exposición es la diferencia entre los porcentajes que circulan sobre las falsas denuncias de violencia de género. «En el último tiempo, departamentos de violencia que no trabajan sobre falsas denuncias, sino que trabajan sobre la violencia real, hicieron un informe en el que dicen que las falsas denuncias en Argentina representan el 0,01%», cuestionó. Sin embargo, Guacci puso en duda ese resultado porque, según explicó, no contempla los sobreseimientos, los expedientes archivados y las absoluciones. En contraposición, mencionó una encuesta internacional realizada sobre más de 15.000 personas mayores de 18 años: «De cada 10 casos, siete declararon que estaban afectados o indirectamente con falsas denuncias de violencia de género». Frente a esa disparidad, insistió: «Estamos hablando de dos números totalmente extremos. Estamos hablando de 0,01% y estamos hablando del 7% de la población». Y agregó: «Hasta que no haya un órgano que se ocupe y preocupe de esta problemática en forma oficial, con un tecnicismo específico con respecto a las falsas denuncias, no lo vamos a poder saber».

Guacci también enumeró otras modalidades que, según su investigación, aparecen detrás de las falsas denuncias: «Habían otras nueve tipologías que se estaban aplicando. Quitarte un puesto de poder, quitarte un puesto laboral, extorsión, ocultar alguna infidelidad, venganza, daño, dolo, acceder a un plan social». Para la entrevistada, las consecuencias exceden ampliamente el ámbito judicial y afectan la vida personal, familiar y laboral de quienes son denunciados. «Este tipo de falsas denuncias dañan gravemente el honor y el buen nombre de las personas. Producen daños psicológicos gravísimos que al día de hoy se desconocen, son inconmensurables tanto en los denunciados como también en las víctimas detrás de las víctimas, que pueden ser en muchos casos los hijos e incluso familiares, colegas y dentro de lo profesional y social de quien está acusado falsamente», sostuvo. También reclamó mayor preparación de quienes reciben las denuncias: «Las comisarías tienen que tener una expertiz y una preparación y un profesionalismo mínimamente investigativo para poder tomar las denuncias y a partir de ahí lo mismo que suceda con la fiscalía».

La fundadora del Frente de Mujeres Argentinas en contra de las Falsas Denuncias aclaró que su planteo no busca desconocer la violencia de género ni restarle importancia a las víctimas reales. «Para mí son dos crímenes totalmente diferentes, no se pueden comparar. La violencia es algo que existe», afirmó. Sin embargo, advirtió sobre el perjuicio que puede provocar una denuncia falsa en el sistema de protección: «Una falsa denuncia que se presenta en la Justicia le quita la atención inmediata y urgente a una verdadera víctima de violencia». En ese sentido, consideró que todavía falta un trabajo profundo de capacitación y concientización: «Todo hoy es herramienta para denunciar, para hacer daño, para vengarse». Y cerró con una definición contundente sobre el reclamo que impulsa: «Las víctimas de violencia existen y las falsas denuncias también, pero en falsas denuncias se necesitan condenas».

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