“A veces la gente no quiere escuchar la verdad”

Friedrich Nietzsche fue uno de los pensadores más lúcidos y polémicos del Siglo XIX, dejando reflexiones acerca de diversos temas con una gran influencia. El filósofo y filólogo alemán es autor de frases como «a veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se destruyan», que hacen tambalear la subjetividad.
Sus ideas sobre religión, moral, historia y ciencia son la estructura donde se basó su filosofía nihilista. Este pensador se inspiró en la forma griega de ver el mundo como un síntoma de decadencia y planteó una crítica al mundo racional, de la moral y el religioso.
Si bien no era algo nuevo para esa época, fue quien más fuerte resonó con su frase «Dios ha muerto«. El nihilismo puede interpretarse como una crítica a las costumbres, valores y creencias de la sociedad de aquel entonces.
Es allí donde la frase «a veces la gente no quiere escuchar la verdad porque no quiere que sus ilusiones se destruyan», toma su poder. Nietzsche sostenía que aceptar una verdad incómoda no siempre depende de la lógica ni de la evidencia disponible. Muchas veces, incluso frente a argumentos sólidos, la reacción inmediata es el rechazo.
Lo que el pensador pone de manifiesto en este concepto es un mecanismo profundo del ser humano: la necesidad de proteger aquello en lo que cree. Está ligado a lo que en los últimos años se dio a llamar «sesgo de confirmación«, es decir, buscar, interpretar y recordar la información que confirma las propias creencias o hipótesis
Este es un fenómeno observado décadas atrás por diversas investigaciones de la psicología, las que analizaron cómo las personas defienden sus decisiones una vez tomadas. Muchos buscan confirmar constantemente que aciertan, y evitan cualquier información que ponga en duda su elección.
Nietzsche sostenía que aceptar una verdad incómoda no siempre depende de la lógica ni de la evidencia, sino que incluso frente a argumentos firme al cerebro le resulta difícil aceptar que se equivocó o que las cosas no son como cree.
Con su pensamiento provocativo, Nietzsche comprobó personalmente que a la gente le cuesta aceptar ideas nuevas que chocan con las suyas, y decía que solemos «odiar» las opiniones diferentes a las nuestras.
Aseguraba que «tenemos el arte para no morir ante la verdad», indicando que el ser humano se aferra a sus creencias para no ceder ante la lógica del miedo a lo desconocido. Su frase sobre «Dios ha muerto» rige también para cuando habla que la gente «no quiere escuchar la verdad«.
Otro de los pensamientos ligados a esto es que a las personas les cuesta reconocer un error. Creer profundamente en algo implica tener ilusiones de que eso sea «la verdad«, por lo que si nuestra creencia tambalea, es complicado asumir costos emocionales de que habíamos estado equivocados.
Nació en octubre de 1844 en Prusia y falleció en agosto de 1900 a los 56 años. Fue filósofo, filólogo y poeta, y también le gustaban las composiciones musicales.
Después de su graduación del colegio Schulpforta de Naumburgo en 1864, Nietzsche comenzó sus estudios en teología y filología clásica en la Universidad de Bonn. Antes de eso ya había escrito una especie de tratado filosófico titulado «Sobre el origen del mal».
En 1865 se familiarizó con la obra de Arthur Schopenhauer y de Friedrich Albert Lange, lo que lo motivó desde el punto de vista filosófico y pasó a ser su disciplina de interés, aún más que la filología.
Igualmente, llegó a ser el profesor más joven de la Universidad de Basilea de filología clásica. En 1869 la Universidad de Leipzig le concedió el doctorado sin examen ni disertación en mérito a la calidad de sus investigaciones.
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