Colapinto y la prueba de fuego en Austin: la estrategia silenciosa con la que buscará remontar
El Gran Premio de Estados Unidos arrancó con un freno de mano puesto para las aspiraciones de Franco Colapinto. Las secuelas del accidentado paso por Singapur terminaron por pasarle factura al monoplaza Alpine en el inicio del fin de semana en Texas: la necesidad de sumar la cuarta unidad de control electrónico de la temporada sobre el motor Mercedes del A526 excedió el límite reglamentario permitido por la FIA y derivó en una sanción inevitable de diez posiciones en la grilla de partida del domingo.
Sin lugar a dudas, la penalización transformo el fin de semana en el mítico Circuito de las Américas en una auténtica prueba de resistencia para el pilarense.
Alejado de la zona de puntos desde aquel valioso séptimo lugar conseguido en el Gran Premio de España disputado en Madrid a finales de septiembre, el piloto bonaerense sabe que el compromiso en el trazado texano no admitirá margen para la especulación: la misión será remar desde el fondo en una pista caracterizada por sus desniveles y su exigencia técnica.
Ensayos en clave de carrera y la receta de Malasia
Conscientes de que la clasificación del sábado tendrá un valor condicionado por el recargo en la parrilla, Colapinto se convirtió en el piloto con mayor rodaje del viernes al acumular 53 vueltas entre ambas sesiones.
Sin embargo, el argentino fue tajante al explicar el plan de trabajo del garaje de Enstone: “No hice ninguna simulación de qualy. Estoy enfocado en el domingo, en lo mismo que hicimos en Malasia: dar vueltas con más nafta y enfocarnos en el balance para la carrera”, aseguró tras cerrar 17° en la FP1 y 15° en la FP2.
Aquel antecedente en el Gran Premio de Baréin, disputado en suelo malasio, sirvió como espejo táctico: en aquella oportunidad, tras largar 21° por penalizar componentes, el argentino logró escalar hasta la 13° posición a base de un ritmo consistente y una estrategia estirada con tanque lleno.
Más allá de la planificación, Colapinto dejó un sincero diagnóstico sobre las sensaciones que le devolvió el monoplaza sobre el exigente asfalto estadounidense. “Creo que estamos un poco complicados con la dureza del auto. Es un auto duro y rígido. Cuesta mucho… Es una pista muy bacheada”, analizó.
La superficie irregular de Austin expuso las falencias de la puesta a punto del monoplaza. Ante este escenario, el pilarense remarcó la necesidad de dar un paso adelante de cara al sábado: “Está siendo difícil, pero intentaremos dar un salto. Creo que hay mucho por mejorar y por entender para optimizar la performance. Es una pista atípica por la cantidad de baches que hay. Habrá que entender cómo mejorar”.
Colapinto ya sabe cuál es su guion en Austin: apelar a la paciencia, cuidar el neumático en el primer stint y apoyarse en la estrategia para construir una remontada que le permita reencontrarse con los puntos.
FMZ
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