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Cómo hizo para volver a soñar y jugar la Libertadores luego de coquetear con el retiro tras 747 días sin gol

Cómo hizo para volver a soñar y jugar la Libertadores luego de coquetear con el retiro tras 747 días sin gol
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Darío Ismael Benedetto vivió largos meses de frustraciones deportivas e incluso pasó 747 días sin convertir un gol, la savia que nutre a cualquier centrodelantero. Pero cuando el exjugador de Boca y del seleccionado argentino parecía iniciar el camino definitivo del ocaso, su carrera está encontrando un nuevo reverdecer en Barcelona de Guayaquil, el equipo sensación de la fase preliminar de la Copa Libertadores, que ya había dejado en el camino a Argentinos Juniors y que el martes accedió a la fase de grupos eliminando a Botafogo en Río de Janeiro.

Benedetto ingresó el martes a los 13 minutos del segundo tiempo (reemplazó a otro argentino, Héctor Villalba) en el encuentro que el elenco ecuatoriano le ganó 1 a 0 a Botafogo en el estadio Nilton Santos y que le permitió superar la tercera ronda preliminar, tras el empate 1 a 1 que había registrado en el choque de ida en el Estadio Monumental Isidro Romero Carbo de Guayaquil una semana antes. Este fue el sexto partido del atacante con su nuevo club, el 10° al que representa en su carrera profesional.

La decisión de sumar a sus filas a Benedetto fue una apuesta de riesgo de la dirigencia de Barcelona, ya que los últimos antecedentes del futbolista de 35 años (cumplirá 36 el 17 de mayo) no eran demasiado alentadores. Después de desvincularse de Boca el 19 de julio de 2024, tras un semestre con muy poca participación en el equipo bajo el mando de Diego Martínez, había registrado tres ciclos breves y magros en resultados.

El 17 de septiembre de 2024 se incorporó a Gallos Blancos de Querétaro, con el que apenas disputó ocho partidos. El 8 de enero de 2025 firmó contrato con Olimpia de Paraguay: esa experiencia duró cuatro meses, en los que jugó 13 encuentros, sufrió varias lesiones musculares e incluso contrajo dengue. Y el 12 de junio de ese año se sumó a Newell’s. Allí se repitieron las lesiones, que solo le permitieron dar el presente en nueve encuentros (en uno de ellos, ante Belgrano, falló un penal) antes de interrumpir el vínculo el 28 de octubre. Con esas tres camisetas no logró convertir siquiera una vez.

Aun con esos antecedentes, Barcelona quiso contar con sus servicios. El principal impulsor de ello fue el director técnico del equipo, el venezolano César Farías, quien lo había dirigido en 2013 en Xolos de Tijuana. “Conozco su calidad. Su promedio está por encima del nivel de la LigaPro (de Ecuador) y su jerarquía es incuestionable. Hay que tenerlo motivado y que se entrene correctamente. No tiene ninguna lesión grave. Es un jugador que aportará gol y calidad al equipo”, lo elogió Farías cuando se anunció su contratación, el 29 de enero.

Las palabras del entrenador intentaban apaciguar las críticas que había generado la incorporación de un jugador con un currículum muy interesante, pero con una proyección sumamente incierta. Muy fresco estaba el antecedente del delantero Felipe Caicedo, quien después de casi dos décadas de desempeñarse en el exterior volvió a Ecuador en 2025 para jugar en Barcelona y protagonizó una muy pobre temporada, tras la cual anunció su retiro.

Benedetto firmó un contrato por seis meses y con una cláusula de extensión automática por otros seis meses en caso de cumplir algunos objetivos deportivos pactados. Inicialmente se especulaba con que su salario sería de 10.000 dólares por mes, pero David Álvarez, presidente de la Comisión de Fútbol de Barcelona, aseguró que sería incluso menor. “Va a ganar menos que un delantero ecuatoriano”, afirmó el dirigente.

El exjugador de Arsenal, Xolos de Tijuana, América de México, Olympique de Marsella y Elche se encontró con una ambivalente recepción cuando arribó al aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo: un grupo de simpatizantes lo esperaba con cánticos y demostraciones de afecto, pero algunos miembros de la Sur Oscura (el sector más numeroso de la barra de Barcelona) lo increparon y le exigieron goles y títulos.

“Estoy contento de llegar a un grande como Barcelona. La propuesta del equipo me llamó mucho la atención siempre. Aunque en un principio la idea era no salir de Buenos Aires porque quería estar cerca de mis hijos, un club como este me llamó la atención, me movió y aposté por esto”, explicó el atacante al arribar a territorio ecuatoriano.

Benedetto vistió la casaca amarilla por primera vez el 7 de febrero en un amistoso ante el Inter Miami de Lionel Messi que terminó empatado 2 a 2. Su primer partido oficial fue el 18 de febrero, cuando su equipo perdió 1 a 0 ante Argentinos Juniors en el Estadio Monumental de Guayaquil en el duelo de ida de uno de los cruces de la segunda fase preliminar de la Copa Libertadores (luego ganó 1 a 0 en La Paternal y se impuso por penales). Ese día fue titular y permaneció en el terreno 62 minutos.

Tres días después de su estreno oficial, el exjugador de Boca marcó su primer gol contra Técnico Universitario en un partido correspondiente a la primera fecha de la LigaPro ecuatoriana que se disputó en el Estadio Monumental: tras ingresar desde el banco a los 16 minutos del segundo tiempo, anotó a ocho minutos del final del encuentro tras recoger un rebote largo que había concedido el arquero argentino Santiago Razzeto.

De esa manera, el Pipa le puso fin a una racha aciaga. Su último gol había sido el 5 de febrero de 2024 para Boca en una victoria 2 a 0 sobre Tigre en el José Dellagiovanna por la tercera fecha de la Copa de la Liga. Desde entonces, había disputado 41 partidos (10 con Boca, 8 con Querétaro, 13 con Olímpia, 9 en Newell’s y el del debut ante Argentinos Juniors con Barcelona) y no había logrado celebrar.

“Hacía tiempo que no me tocaba marcar y, como nueve, obviamente me entraba la desesperación. Por suerte pude debutar en el campeonato con un gol y ojalá sea el primero de muchos”, se ilusionó el futbolista nacido en Berazategui tras ese tanto que valió una victoria.

La historia se repitió el pasado fin de semana, aunque con un condimento extra: el gol sirvió para que Barcelona derrotara 1 a 0 a Emelec, su tradicional rival, en el Clásico del Astillero. Benedetto dedicó ese triunfo al hombre que le otorgó esta nueva oportunidad en su carrera. “Estoy muy agradecido con (César) Farías, en cada partido trato de mostrarle que no se equivocó en traerme”, resaltó.

A esa celebración por la victoria en el clásico se sumó la de este martes, con el triunfo ante Botafogo en Río de Janeiro y la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores, un torneo que Benedetto conoce de sobra, ya que está participando por octava vez en el principal certamen de clubes de América: antes lo hizo con Boca en cinco ediciones (fue subcampeón en 2018 y 2023), con Arsenal en una y con Olimpia en otra.

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