Confesó el asesinato en Pocito: 10 años de prisión para “El Veneno” Morales
Leandro Morales, conocido como “El Veneno”, fue condenado a 10 años de prisión por homicidio simple luego de admitir que asesinó a Víctor Cachi, apodado “El Cara de Goma”, en un hecho ocurrido en abril de 2025 en el Lote Hogar 12 de Pocito.
El acusado debía enfrentar un juicio en los próximos días, pero finalmente reconoció su responsabilidad en un juicio abreviado, lo que permitió cerrar la causa con una condena acordada entre las partes.
La sentencia fue homologada por el juez Pablo Leonardo León, mientras que la investigación estuvo a cargo del fiscal Roberto Ginsberg y la ayudante fiscal Agostina Ventimiglia, de la UFI de Delitos Especiales N.º 4.
Cómo fue el ataque
Según la reconstrucción de la fiscalía, el episodio comenzó cuando Cachi pasó por el frente de la vivienda de Morales. Entre ambos se produjo un cruce de palabras que terminó con el acusado golpeando a la víctima.
Después de ese primer altercado, Cachi se retiró del lugar. Incluso caminó hasta un puesto policial con la intención de realizar una denuncia, pero finalmente decidió no hacerlo y regresó al barrio.
Minutos más tarde, mientras estaba con un amigo de apellido Carrizo, Morales volvió a aparecer en el lugar con un cuchillo en la mano.
De acuerdo con el testimonio incorporado a la causa, el agresor le habría dicho a la víctima: “Te dije que no volvieras a pasar por acá”.
El puntazo que terminó en tragedia
En ese momento, Morales volvió a atacar a Cachi. Primero lo golpeó y luego le asestó una puñalada en el muslo izquierdo.
La herida resultó fatal porque afectó la arteria femoral, lo que provocó que la víctima muriera pocos minutos después. Los peritajes también confirmaron que el hombre presentaba golpes en el rostro producto de la agresión.
Cuando fue encontrado, Cachi no tenía armas. Según la investigación, llevaba una bolsa con presas de pollo y semitas.
Quién era la víctima
De acuerdo con la causa, Cachi solía recorrer distintos barrios de Pocito ofreciendo changas de jardinería u otros trabajos a cambio de comida.
Con la confesión del acusado y la condena dictada por la Justicia, el caso quedó cerrado sin necesidad de llegar a un juicio oral.






