De San Pedro al mundo: cómo la estafa de «La China» llegó al New York Times y expuso la crisis argentina | Mención especial para el crpitoescándalo de $LIBRA

San Pedro, la pequeña ciudad bonaerense de naranjas y fábricas que supo ser próspera, se convirtió en octubre 2024 en el epicentro de una estafa piramidal que dejó a más de 16.000 personas sin ahorros y con una amarga lección sobre la economía argentina. La historia, que tomó relevancia internacional, llegó este viernes al diario estadounidense The New York Times, que publicó un extenso reportaje sobre el caso conocido como «La China», el esquema de inversión en criptomonedas que prometía riquezas rápidas y terminó dejando un tendal de víctimas. Además, destacó el reciente criptoescándalo protagonizado por el presidente Javier Milei con $LIBRA.
Más allá de la crónica del engaño, el Times puso el foco en el trasfondo: una Argentina donde la inflación, la inestabilidad y la falta de oportunidades generan el caldo de cultivo perfecto para estafas de este tipo. San Pedro, con su pasado industrial y su presente de deterioro, es el reflejo de muchas ciudades que quedaron a la deriva.
«Argentina lleva años siendo un hervidero de escándalos financieros. Incluso Javier Milei, presidente del país, se ha visto manchado. En febrero, promocionó brevemente una memecoin, posiblemente el instrumento financiero de peor reputación de la era digital. $Libra, como se conoce la moneda, se desplomó poco después de que Milei la alabara en X», indicó el diario estadounidense. Además, resaltó que los pequeños inversores que apostaron al activo promocionado por el Presidente «perdieron unos 250 millones de dólares«.
Cuando el enemigo es el que dice la verdad
En el artículo, el matutino detalló que el engaño ocurrido en San Pedro funcionaba a través de Telegram. Los inversores recibían órdenes diarias para comprar y vender criptomonedas de dudosa procedencia con la promesa de rendimientos imposibles de hasta un 137.000% anual.
Para darle credibilidad a la estafa, actores polacos posaban como ejecutivos de una supuesta fundación filantrópica. El decorado funcionó. Durante meses, miles de personas depositaron sus esperanzas –y sus pocos ahorros– en un sistema que solo se sostenía mientras entraban nuevos incautos.
Uno de los puntos más crudos del informe es la reacción de los estafados: en lugar de apuntar a los responsables –que siguen prófugos–, muchos descargaron su furia contra los periodistas que destaparon la estafa.
El sociólogo Sebastián Mazzuca, citado en el artículo, explica este fenómeno como un «pensamiento mágico financiero». Cuando las instituciones fallan sistemáticamente, la gente deja de confiar en los mecanismos tradicionales y se aferra a cualquier promesa de solución rápida. Y si alguien les arruina la ilusión, lo convierten en su enemigo.
El reportaje cierra con las palabras de Lilí Berardi, directora del diario local La Opinión, quien fue amenazada por revelar la verdad sobre RainbowEx: «Lo más triste no es el dinero perdido, sino ver cómo la desesperación sigue nublando el juicio de gente trabajadora que merece algo mejor.»






