“Deseamos que tenga cárcel para siempre y que lo remuerda la conciencia a este femicida”, dijo Hernán Vecharello, hermano de Camila.
La familia de Camila atraviesa las horas más dolorosas desde el crimen de la joven en Calingasta. Después de una espera marcada por la angustia y la incertidumbre, finalmente sus restos ya se encuentran en la ciudad de Rosario, en la sala velatoria donde sus seres queridos podrán despedirla y darle el último adiós.
Su hermano confirmó que Camila ya ingresó al servicio de sepelio en Rosario y que, de esta manera, comienza para la familia una nueva etapa: poder tenerla cerca, despedirla y acompañarse entre ellos después de la tragedia. En medio del profundo dolor, explicó que en este momento esa es la prioridad absoluta para todos.
“Con el mismo ánimo de tenerla cuanto antes a ella, que ella es lo que importa, y obviamente que se haga su justicia, pero eso queda por el momento en un segundo plano, porque lo que queremos es tener a ella y tener sus cosas. Poder despedirla como se merece”, expresó el hermano durante una entrevista.
El hombre habló además del enorme cariño que rodeaba a Camila y del dolor que genera una muerte que, sostuvo, jamás debió ocurrir. “Una chica muy querida y que sin dudas no merecía esto”, afirmó. La posibilidad de concretar finalmente la despedida representa para la familia un momento esperado desde que se conoció el brutal desenlace.
Aunque ahora todas las fuerzas están concentradas en despedir a Camila, su hermano dejó en claro que el pedido de justicia seguirá firme. “Esto hasta que no se haga justicia y lo veamos preso a este delincuente que hizo lo que hizo, no vamos a parar”, aseguró. También anticipó que la familia y quienes acompañan el reclamo saldrán a las calles: “Va a haber marchas, va a haber de todo. Esto no puede y no debe quedar así, por la memoria de Cami y por la memoria de todas las mujeres que han muerto en este tiempo en manos de este tipo de personas”.
Cuando fue consultado específicamente sobre qué espera que ocurra con el acusado, su respuesta fue contundente. “Cárcel para siempre”, sostuvo. Y agregó una frase que resume el sentimiento de la familia frente al femicidio: “Que la conciencia lo remuerda, que se dé cuenta de lo que hizo”.
Ahora, el dolor tiene un lugar concreto: una sala velatoria de Rosario donde Camila ya espera el último adiós de sus familiares. Allí, sus seres queridos podrán finalmente despedir a la joven, abrazarse y comenzar a transitar el duelo, mientras el reclamo de justicia permanece intacto y con una certeza: la familia no está dispuesta a parar hasta que el femicida responda por lo que hizo.






