“Disparé al aire”: El joven que se entregó confesó en la causa por la muerte de Emir
Uriel Rodríguez, un joven de 18 años, se presentó de manera espontánea ante la policía y reconoció haber disparado un arma durante los incidentes en los que murió el pequeño Emir Barboza, de 7 años, en el barrio Valle Grande de Rawson. Su testimonio lo convirtió en el noveno imputado de la investigación.
Según confirmaron fuentes judiciales, Rodríguez se presentó durante la madrugada del 11 de noviembre y declaró con asistencia de su abogado defensor. Admitió haber efectuado disparos con un arma calibre 32, aunque aseguró que éstos fueron dirigidos al aire. Sostuvo que desconoce quién realizó el disparo que terminó con la vida del niño y relató que solo vio el momento en que Emir cayó al suelo, tras lo cual escapó hacia zonas descampadas.
El Ministerio Público Fiscal —con la intervención del fiscal Francisco Nicolía y la ayudante fiscal Gemma Cabrera— sostiene que Rodríguez habría actuado junto a otros imputados, identificados como integrantes de la familia Carrizo, quienes lo habrían convocado para enfrentarse con los Barboza porque “se hicieron los piola”.
La jueza Mabel Moya resolvió imputarle el delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, atribuyéndole la figura de coautor funcional. Además, dispuso un año de plazo para la investigación y decretó seis meses de prisión preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial. La defensa, a cargo del abogado Horacio Merino, no se opuso a la medida.
En la causa, “Barco”—tal como lo apodan—manifestó que no estudia ni trabaja y que reside en Valle Grande, aunque vecinos y familiares de la víctima afirmaron no conocerlo. Solo un testigo declaró haberlo visto realizando disparos al aire durante los hechos.
Con esta nueva imputación, ya son nueve los detenidos en el marco del expediente, incluido un menor de edad identificado como L.B. La investigación continúa activa para determinar quién efectuó el disparo que terminó con la vida del niño.







