Docentes sanjuaninos denuncian que van a dar clases con miedo por la violencia escolar
La violencia dentro de las escuelas sanjuaninas se convirtió en una de las principales preocupaciones de la comunidad educativa. En diálogo con el periodista Juan Pereyra, la secretaria general de la Unión Docentes Argentinos (UDA) en San Juan, Karina Navarro, reconoció que muchos maestros y profesores van a dar clases con miedo y reclamó herramientas concretas para enfrentar la situación.
Días atrás, la ministra de Educación, Silvia Fuentes, había encendido la alarma al señalar que “los docentes tienen miedo de poner una nota, de reprender a un alumno, por temor a la reacción del chico o incluso de los padres”. Navarro coincidió con esa descripción y sostuvo que la problemática no es nueva, pero se ha agravado en los últimos años.
“Es una situación muy compleja, Juan. No solo hoy, siempre existió, pero ahora se ve más y se difunde más. Lo que pasa es que muchas veces se tapa, y en otras se actúa. Hay violencia entre pares, violencia hacia los profesores y también de los padres hacia el docente. Es todo en general”, señaló la gremialista.
Según relató, en algunas escuelas de la provincia se tomó la decisión de colocar policías o personal de seguridad privada en las puertas de ingreso. Sin embargo, la medida refleja un síntoma preocupante: “El respeto del alumno hacia la institución o hacia el docente se fortalecía más por la presencia policial que por la empresa de seguridad privada. Es decir, hoy se respeta más al policía que al maestro, y eso es gravísimo”, remarcó Navarro.
La escuela como reflejo de la sociedad
La dirigente gremial planteó que los episodios de violencia escolar no pueden analizarse de manera aislada, sino como parte de una crisis social más profunda.
“La escuela no es el problema. La escuela es el lugar donde se ve reflejado lo que nos pasa en el exterior. Hoy recibimos alumnos que llegan con hambre, familias sin trabajo, situaciones de violencia en las casas. Todo eso ingresa a la institución y explota ahí adentro”, explicó.
En ese sentido, Navarro reconoció que muchas veces los docentes carecen de herramientas para actuar frente a esos contextos: “Yo me formé para enseñar inglés, matemática, lengua… pero hoy el desafío es otro. Tenemos que contener, mediar, actuar frente a episodios de violencia. Y la verdad es que no todos los docentes tenemos esa preparación”.
La gremialista mencionó que existe un protocolo de actuación, la resolución 6515 y otra norma dictada en 2022, además del trabajo de los gabinetes técnicos interdisciplinarios del Ministerio de Educación, pero advirtió que no siempre se aplican con eficacia.
Aprobar por miedo
Uno de los puntos más duros de la entrevista fue cuando Navarro se refirió a docentes que terminan aprobando alumnos para evitar represalias:
“Sí, claro que pasa. Hay docentes que prefieren aprobar por miedo a que un padre o un alumno los agreda. Y eso es tremendo, porque estamos mandando al chico al año siguiente sin saber nada, solo por miedo. No debería ocurrir, pero ocurre”.
La sindicalista insistió en que la educación debe sostener dos ejes: “Uno es la calidad educativa y otro es la contención social. Si no abordamos ambos al mismo tiempo, vamos a seguir teniendo los mismos problemas”.
La pérdida del respeto hacia el docente
Navarro también reflexionó sobre un cambio cultural: la pérdida del respeto hacia los maestros. “Antes se decía: el profesor o la maestra es como tu papá, se lo respeta. Y uno cumplía con eso desde la casa. Hoy no transmitimos ese respeto, no se trasladó de generación en generación, y se fue perdiendo. Hoy el docente, incluso fuera de la escuela, muchas veces es agredido solo por ser docente”, lamentó.
La secretaria de UDA contó incluso una anécdota personal: “Mi hija, cuando estaba en tercer grado, tenía 8 años. Me dijo: mamá, en la escuela me enseñaron los derechos del niño y me dieron un número de teléfono para denunciar. Está bien que tengan derechos, pero muchas veces los chicos no dimensionan cómo usar esas herramientas. Entonces aparecen situaciones en las que el docente queda en desventaja absoluta”.
El desafío pendiente
Para Navarro, la clave está en abrir espacios de reflexión dentro de las escuelas y escuchar a todos los sectores: “Siempre le decimos a la ministra: no alcanza con la propuesta del Ministerio. Hay que escuchar a todos, a los docentes, a los padres, a los gremios. Si no trabajamos en conjunto, no vamos a resolverlo”.
Finalmente, la gremialista remarcó que el problema excede a las aulas: “La sociedad está tensionada, el hambre también es violencia. Una familia que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes, genera violencia dentro de la casa, y esa violencia después aparece en la escuela. Por eso, el problema no es solo educativo, es social”.






