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«El Chango Huaqueño no ha muerto, se fue de viaje”: El emotivo adiós de Javier Seguín a Horacio Villafañe

«El Chango Huaqueño no ha muerto, se fue de viaje”: El emotivo adiós de Javier Seguín a Horacio Villafañe
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El folclore sanjuanino atraviesa horas de profundo dolor tras el fallecimiento de Horacio Villafañe, más conocido como el Chango Huaqueño, referente indiscutido de la música popular y voz inolvidable de Hachal. Su partida se produjo en la madrugada de este domingo, a los 65 años, en su domicilio, luego de una larga lucha contra una enfermedad renal.

Uno de los primeros en expresarse fue Javier Seguín, artista y entrañable amigo del Chango, quien lo acompañó en los últimos años y lo ayudó a volver a los escenarios tras un duro período de salud. “Para quienes hemos compartido tantas cosas con él, el Chango no ha muerto: se ha ido de viaje, nos lleva la delantera”, sostuvo conmovido.

Seguín recordó que, tras la pandemia, Villafañe atravesó una recuperación complicada, pero con mucha fuerza de voluntad. “Él estuvo muy mal, internado, pero se levantó. Logramos que volviera a cantar, lo llevé a Huaco, a la Fiesta de la Tradición en Hachal, al Carnet Español. Siempre la gente lo pedía”, contó.

El testimonio deja entrever la magnitud cultural del artista: “Para mí siempre ha sido grande, por todo lo que escribió, por esa enciclopedia que tenía en la cabeza. Le han quedado no menos de una docena de canciones sin grabar, además de los cientos que ya todos conocen. Al Chango le bastaba un paisaje, una charla, para convertirlo en zamba, en cueca o en gato”.

Villafañe fue, según su amigo, un cronista de su tierra: plasmó en letras y melodías la esencia del sanjuanino, del hachallero, del puestero y de cada rincón provincial. “Él sabía describir cada pueblo y cada idiosincrasia, aunque no tuviera estudios literarios. Tenía un don especial, un oído y una pluma únicas”, recordó Seguín.

En los últimos tiempos, el Chango Huaqueño debió someterse a diálisis tres veces por semana. “Él peleaba, tenía ganas de vivir. Muchas veces me decía que después de la diálisis quedaba como en blanco, pero luego volvía a ser el mismo. Nunca dejó de proyectar canciones nuevas, incluso tenía temas para grabar sobre La Rioja y sobre las Lagunas del Rosario”, relató su compañero de ruta.

Para Seguín, su pérdida es irreparable: “El folclore sanjuanino pierde muchísimo. Para mí, el Chango es más grande que cualquiera. Ahora, que no está, va a ser todavía más grande, porque van a salir a la luz todas las letras que dejó. Grabó más de cien canciones, pero aún hay mucho material inédito”.

El municipio de Hachal ya expresó su dolor mediante un comunicado oficial, donde calificó a Villafañe como “un referente invaluable de la cultura hachallera y sanjuanina”.

Con la voz quebrada, Javier Seguín lo despidió con una frase que resume el sentimiento de muchos:
“El Chango Huaqueño no ha muerto, se fue de viaje”.

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