El número de icebergs en el Ártico se cuadruplicó desde 2000 y ya amenaza rutas marítimas

El derretimiento de los grandes glaciares del noreste de Groenlandia y del Ártico ruso multiplicó por cuatro la cantidad de icebergs que navegan por el océano desde el año 2000.
Un nuevo estudio publicado en la revista Nature documentó ese aumento acelerado y advirtió sobre sus consecuencias en los ecosistemas marinos profundos y en la seguridad del transporte marítimo en la región.
La investigación fue llevada adelante por, entre otros, científicos del DTU Space, la división espacial de la Universidad Técnica de Dinamarca. Combinó casi cuatro décadas de observaciones en el Estrecho de Fram —el canal que separa Groenlandia de Svalbard— con datos satelitales, modelos de hielo marino y estudios del fondo oceánico.
Los icebergs transportan cantidades sorprendentemente grandes de rocas y sedimentos desde tierra firme hacia el interior del océano, a cientos de kilómetros de la costa. Esas piedras se hunden y terminan en el fondo marino, a casi 2.500 metros de profundidad, donde transforman la vida en los ecosistemas bentónicos —es decir, los que habitan el lecho del mar.
Las superficies duras que depositan los icebergs sobre el lecho blando del fondo oceánico permiten que esponjas, anémonas de mar y otros organismos se instalen en zonas donde antes no podían hacerlo. Así, el aumento de icebergs no solo altera la física del océano, sino que literalmente crea nuevos hábitats en las profundidades.
Shfaqat Abbas Khan, profesor del DTU Space y coautor del estudio, señaló que el fenómeno evidencia la magnitud del impacto del cambio climático en la región: «Cuando el hielo de Groenlandia se derrite, el nivel del mar sube. Pero también podemos ver que los cambios afectan a todo el sistema ártico», indicó.
«Los efectos se pueden rastrear desde los glaciares del noreste de Groenlandia hasta el fondo marino, varios miles de metros bajo la superficie del océano, y hasta las aguas donde el tráfico marítimo está creciendo», agregó.
El aumento de icebergs está ligado a la pérdida de estabilidad de varios glaciares grandes del noreste de Groenlandia, que liberan cada vez más hielo al océano. A eso se suma que el hielo marino se redujo en extensión y se volvió más móvil, lo que facilita que los icebergs deriven distancias mucho mayores que antes.
Khan subrayó que las consecuencias de ese proceso van más allá de la suba del nivel del mar: «El nuevo estudio muestra que los efectos afectan directamente a los ecosistemas de aguas profundas, muy lejos de los glaciares».
A medida que la reducción del hielo marino abre nuevas rutas de navegación en el Ártico, el riesgo de que cruceros y buques de carga se encuentren con icebergs en su camino también crece. El estudio advirtió sobre esa tensión: el mismo proceso que facilita la navegación en aguas antes intransitables también multiplica los obstáculos peligrosos.
Por eso, los investigadores destacaron la necesidad de desarrollar sistemas de monitoreo y alerta temprana sobre las condiciones del hielo, para proteger la navegación, la pesca y el resto de las actividades que se expanden en la región.
Khan insistió en la urgencia de comprender mejor esas interacciones: «El Ártico está respondiendo al calentamiento global más rápido que la mayoría de los otros lugares de la Tierra. Por eso es crucial entender la interacción entre las capas de hielo, el océano y los ecosistemas. Ese conocimiento es necesario si queremos predecir y gestionar las consecuencias del cambio climático en el futuro».
Fuente: Source link






