“Él se mira al espejo y se repite: tuve un accidente”: habla la madre del joven atropellado por el nieto de Gioja
El siniestro vial ocurrió el 6 de julio en Capital. Elías Pezé, la víctima de 30 años, lucha por recuperar su vida mientras su familia lo acompaña en una lenta pero milagrosa recuperación. “Volvió a nacer”, dice su madre, Daniela López.
El 6 de julio, minutos después de las 6 de la mañana, un brutal choque alteró la calma de la ciudad de San Juan. En la intersección de General Acha y Maipú, una camioneta Toyota Hilux, conducida por Fabrizio Gioja Gilbert —nieto del ex gobernador José Luis Gioja—, embistió de lleno a un Peugeot 308. Al volante de ese vehículo iba Elías, un joven de 30 años que se dirigía a su casa después de una jornada de descanso.
El impacto fue tan fuerte que Elías quedó gravemente herido y fue trasladado de urgencia al Hospital Rawson, donde permaneció varios días en terapia intensiva. El test de alcoholemia al conductor de la camioneta arrojó 0,98 gramos de alcohol por litro de sangre, casi el doble del límite permitido. La causa está en manos de la Unidad Fiscal de Delitos Especiales.
Pero detrás del expediente judicial, de los partes médicos y los números fríos, hay una historia profundamente humana. Daniela López, madre de Elías, habló con el periodista Juan Pereyra, para compartir cómo ha sido atravesar este proceso: el miedo, la angustia y también la esperanza que crece día a día.
“Fue un milagro que sobreviviera”, afirma Daniela. “Los médicos nos dijeron que podía estar seis semanas en coma, pero a los 18 días ya estaba fuera de terapia. Cada paso que da es una conquista”.
La recuperación de Elías ha sido lenta y compleja. Fue sometido a una reconstrucción facial completa, con placas de titanio en la órbita ocular, el pómulo y el maxilar superior. Además, aún arrastra un hematoma cerebral que afecta sus emociones. “Llora, se pone triste, se mira al espejo y se repite: ‘Tuve un accidente’. Le cuesta aceptar que su vida cambió de un momento a otro”, relata su madre.
Elías es enfermero universitario y estaba cursando el último año de la licenciatura. “Tenía su auto, su trabajo, su rutina. Era totalmente independiente. Ahora está en mi casa, en reposo, con secuelas auditivas y emocionales. Pero con muchísimas ganas de salir adelante”, describe Daniela con entereza.
Sobre la situación judicial, la familia no ha iniciado acciones todavía. “No hemos hablado con abogados ni con nadie. Toda nuestra energía está puesta en su salud. No nos interesa ahora quién fue, cómo fue. Solo queremos que él se recupere”, explicó.
La madre también desmintió versiones sobre acercamientos por parte de la familia Gioja: “Solo el padre del chico mandó algunos mensajes al papá de Elías, pero nunca se acercaron. De todas formas, no es mi prioridad. No me importa lo que digan, solo me importa mi hijo”.
Daniela dejó su trabajo para cuidar a Elías a tiempo completo. Duerme poco, vive en alerta y no pierde la fe. “Cada día es una batalla. Pero verlo caminar, hablar, soñar, me da fuerzas. Sueña con volver a estudiar, viajar, comprarse su casa. Él tiene muchas ganas de vivir”.
Mientras tanto, la investigación sigue su curso. Pero para esta familia, la urgencia está en lo cotidiano: un vaso de agua que Elías pueda tomar por sí mismo, un rato de sol en el patio, una risa que anuncia que, pese a todo, el milagro continúa.






