El Servicio Penitenciario ampliará su capacidad con nuevos módulos para internos con condenas leves
Carlos Suárez, director del Servicio Penitenciario, confirmó que avanza la instalación de ocho módulos habitacionales que alojarán hasta 96 internos con penas cortas. También detalló el estado del nuevo penal y el impacto del sistema acusatorio.
En un contexto de sobrepoblación carcelaria y necesidad de adecuarse al sistema acusatorio, el Servicio Penitenciario avanza con una estrategia mixta de obras tradicionales y estructuras modulares. El subprefecto Carlos Suárez, director del organismo, confirmó que en 60 días estarán operativos ocho módulos habitacionales destinados a personas con penas de hasta seis meses.
«La idea es que estos módulos sean ocupados por personas con condenas cortas, bajo un régimen que permita una mejor clasificación y tratamiento de los internos», sostuvo Suárez en diálogo con Radio Sarmiento.
Se trata de una estructura que no está hecha con containers, sino con módulos similares a los utilizados en las zonas mineras. Cada uno albergará a 24 personas, con separadores individuales, servicios sanitarios, sistema de cámaras de seguridad, atención médica y espacios para visitas. En total, podrán alojar a 96 internos, priorizando delitos menores.
El sistema acusatorio y la necesidad de más espacio
Actualmente, el penal provincial cuenta con 1.825 internos, y desde la implementación del nuevo sistema penal, la población ha aumentado alrededor de un 15%. Suárez explicó que este sistema genera picos de ingreso que luego tienden a estabilizarse, pero exigen una respuesta edilicia y de tratamiento más dinámica.
En paralelo, avanza la obra del sector 5, que está en un 90% de ejecución y permitirá sumar espacio para 232 internos más. A su vez, se licitará el sector 6, con características similares. «Después de eso, creemos que el penal debería frenarse en cuanto a obras en este predio y empezar a pensar en un complejo número 2, porque la zona está muy urbanizada», planteó el funcionario.
Educación, trabajo y reinserción
Uno de los datos más destacados que brindó el director del Servicio Penitenciario fue el alto porcentaje de internos que participan en programas de trabajo y educación:
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70% trabaja en distintos sectores: talleres, capacitación y tareas de mantenimiento.
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237 internos estudian, entre nivel primario y secundario.
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Se proyecta abrir una sala de informática y firmar convenios con Casemi (sector minero) y la Fundación Espartanos para reforzar la capacitación.
“Estamos trabajando para que la persona que comete un delito tenga una oportunidad real de no volver a reincidir. Pero también dependemos del afuera, de la sociedad que les dé una segunda chance», expresó.
El penal que no fue y los inhibidores que aún no llegan
Consultado por la obra del nuevo penal que había sido proyectada en gestiones anteriores, Suárez fue claro: “Está en un 10%, y la evaluación actual muestra que terminarlo demandaría muchos recursos. Hoy está descartado”.
Sobre los inhibidores de señal para celulares, una herramienta clave para evitar delitos cometidos desde adentro, explicó que el sistema está en análisis porque podría afectar zonas urbanas aledañas. Mientras tanto, se refuerzan las requisas diarias y se espera la incorporación de escáneres para personas y bolsos, especialmente cuando se habilite el sector 5.
La reincidencia: el desafío que persiste
Uno de los puntos más sensibles es el porcentaje de reincidencia: entre el 30 y 35% de los internos vuelven a delinquir tras recuperar la libertad. Suárez remarcó que la reinserción sigue siendo el mayor desafío, especialmente entre los jóvenes de entre 18 y 21 años, que cuentan con un abordaje especial como “jóvenes adultos”.
“Podemos formarlos, capacitarlos y darles trabajo, pero si salen y no tienen dónde ir ni oportunidades reales, vuelven al circuito. Por eso es clave el compromiso social”, afirmó.






