ritual en el villicumEmilia Merino, proteccionista animal: «Sabemos que la policía muchas veces no puede actuar sin orden de fiscal»
La madrugada del lunes fue testigo de un dramático rescate protagonizado por tres proteccionistas sanjuaninas que, tras recibir una denuncia anónima, evitaron el sacrificio de un perro en un presunto ritual en las inmediaciones del cerro Villicum. Las imágenes del lugar, difundidas posteriormente, causaron conmoción por su crudeza y violencia.
Emilia Merino, junto a Verónica Callo y María Belén Esquivel, se encontraba finalizando su jornada laboral cuando recibió una inquietante llamada de un desconocido. “Nos dijo que había un ritual con animales en el Villicum. Solo mencionó que íbamos a ver velas encendidas en la entrada. Después cortó y comenzó a mandar fotos”, relató Merino en una entrevista radial.
Decididas a actuar rápidamente para evitar el daño a los animales involucrados, las mujeres se dirigieron al lugar sin apoyo oficial. “Sabemos que la policía muchas veces no puede actuar sin orden de fiscal. Y los animales no podían esperar”, explicó.
Al llegar, encontraron un escenario aterrador: velas de colores, cruces improvisadas, restos de una gallina decapitada y un perro completamente atado y amordazado con sogas. El animal, visiblemente desnutrido y angustiado, fue rescatado por las proteccionistas y trasladado a una sala de emergencia. El veterinario que lo atendería confirmó que, aunque no presentaba heridas graves, estaba en un estado de abandono alarmante.
“El miedo fue real. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Pero el impulso fue más fuerte”, expresó Merino. Y añadió: “Lo que vivimos esa noche fue terrible. Uno no puede entender cómo alguien puede creer que hacerle esto a un animal le va a traer algún beneficio”.
El hecho encendió la alarma entre proteccionistas y vecinos de la zona, especialmente porque se trató de la primera vez que un equipo de rescatistas llegó al lugar mientras el ritual estaba en curso. Si bien no lograron identificar a los responsables, una de las fotos enviadas por el denunciante muestra al menos a una persona huyendo de la escena, presuntamente sorprendida en el acto.
La falta de respuesta estatal fue uno de los temas más denunciados por Merino. “Llamamos a la policía, pero no contestaban. Cuando intervienen, muchas veces se pasan la responsabilidad entre áreas como la Policía Rural, Ecológica o la UFI genérica. Nadie se hace cargo”, criticó. Además, contó que en otros casos similares —como el de un perro encerrado seis años en una casilla de emergencia— tampoco obtienen respuestas judiciales a tiempo.
Desde la comisaría rural, al conocerse el caso, aseguraron que están dispuestos a recibir la denuncia formal para iniciar una investigación. No obstante, el rastreo de los autores podría ser difícil debido a la falta de cámaras en la zona y la hora del suceso, cerca de las 00:30 horas.
El rescate reabrió el debate sobre los rituales que implican sacrificios animales, especialmente en fechas como Semana Santa, donde estas prácticas aumentan. “Siempre pedimos que no se regalen ni entreguen mascotas en estas fechas. Muchos animales desaparecen y tememos que terminen en estas prácticas”, advirtió Merino.
El perro rescatado continúa en observación veterinaria, mientras el grupo espera que este caso sirva para que las autoridades asuman un rol más activo. “Nosotras no vamos a dejar de actuar, pero no podemos solas”, concluyó.






