En el encuentro de intendentes de la FAM, Matías Espejo advirtió: “Retienen billones, sube la nafta y no hacen obras”
El intendente de Jáchal, Matías Espejo, fue uno de los protagonistas de la movilización de jefes comunales de todo el país que reclamaron en Buenos Aires por la falta de recursos y obras públicas. En diálogo con este medio, describió un escenario “insostenible” para los municipios y apuntó directamente contra el Gobierno nacional por el recorte de fondos y el incumplimiento de leyes.
“El reclamo era necesario. Desde que asumió este gobierno se fue corriendo de sus obligaciones y transfiriendo responsabilidades a provincias y municipios, pero sin los recursos”, sostuvo Espejo, al explicar el trasfondo de la protesta.
El jefe comunal remarcó que los intendentes enfrentan una presión creciente en sus territorios: “Es a los municipios donde los vecinos van todos los días a pedir respuestas, mientras Nación se desentiende de políticas públicas fundamentales”.
Uno de los puntos centrales del reclamo estuvo reflejado en la consigna que acompañó la firma del documento: “bajen la nafta, hagan las obras”. Según Espejo, esa frase sintetiza el malestar por el manejo de fondos específicos.
“Hay más de 3 billones de pesos retenidos que estaban destinados a controlar el precio del combustible y a obras viales. Sin embargo, el combustible sube todos los días y no se hace una sola obra”, afirmó.
El impacto, explicó, es directo en la vida cotidiana: “Todo se encarece porque vivimos en provincias donde casi todo se transporta. El costo del flete termina pegando en cada producto”.
En ese contexto, puso como ejemplo la situación de las rutas nacionales en San Juan: “La Ruta 40 norte, en el tramo entre Talacasto y Tucunuco, es una verdadera aventura. Y la Ruta 150, que fue premiada, hoy está abandonada”.
El intendente también advirtió sobre la falta de inversión en infraestructura clave para el desarrollo productivo: “Queremos impulsar la minería y el turismo, pero sin rutas en condiciones es muy difícil pensar en crecimiento”.
Además, sumó otro eje crítico: la paralización de fondos provenientes del Impuesto PAIS. “Son más de 3 billones que debían destinarse a obras hídricas y viviendas, y no se ha ejecutado nada”, denunció.
En materia social, Espejo describió un deterioro preocupante: “La salud atraviesa un momento tremendo. Hay conflictos con prestadores del PAMI, programas como Incluir Salud desfinanciados y el plan Remediar reducido al mínimo”.
Sobre la dimensión política de la movilización, el intendente aclaró que se trató de un reclamo transversal: “No fue un acto partidario. Participaron más de 145 intendentes de distintos espacios: peronistas, radicales, del PRO y partidos provinciales”.
En ese sentido, destacó el rol de la Federación Argentina de Municipios como articuladora del planteo y confirmó que uno de los puntos del petitorio exige la conformación de una mesa de diálogo con el Ministerio de Economía.
“Hoy los municipios estamos bancando la parada. Si no fuera por nosotros, el estallido social ya habría ocurrido”, lanzó.
Sin embargo, el panorama de negociación no es alentador. Espejo relató un episodio que grafica la tensión con Nación: “Cuando intentamos ingresar al ministerio, nos cerraron la puerta en la cara. Así es difícil pensar que van a escuchar”.
Finalmente, cuestionó el modelo económico del gobierno libertario y su interpretación del concepto de libertad: “Es la libertad de mercado ante todo. Se benefician pocos sectores: el agro concentrado, la minería metalífera, los hidrocarburos y la especulación financiera. La industria nacional está desmantelada”.
Como ejemplo, mencionó el impacto en el sur del país: “En Río Grande se perdieron más de 20 mil puestos de trabajo. La apertura de importaciones está destruyendo la industria”.
La movilización dejó un mensaje claro de los intendentes: el reclamo ya no es sectorial ni partidario, sino federal. Y la advertencia es directa: la situación en los municipios “no da para más”.






