Fuerte disputa judicial por el caso Emir Barboza: La fiscalía busca revertir las libertades
La investigación por el crimen de Emir Barboza volvió a tensionarse este lunes tras la confirmación de la fiscalía de que avanzará con la impugnación del fallo que liberó a parte de los imputados. El fiscal Francisco Nicolía cuestionó con dureza la resolución de la jueza Mabel Moya y anticipó que insistirá con la prisión preventiva para los siete sospechosos.
En una conferencia de prensa, Nicolía advirtió que la decisión judicial —que dejó en libertad a cuatro imputados y otorgó prisión domiciliaria a los tres restantes— “pone en riesgo el proceso”, especialmente por el impacto que podría tener en los testigos.
Una investigación en etapa clave
El fiscal sostuvo que la causa aún se encuentra en una fase sensible, con numerosas testimoniales pendientes, en su mayoría de vecinos del barrio Valle Grande. Según explicó, el hecho de que varios de los acusados estén en libertad podría generar temor o reticencia en quienes deben declarar.
“La gravedad del caso y su complejidad requieren garantizar condiciones adecuadas para avanzar”, planteó, al tiempo que remarcó que la fiscalía había solicitado una prórroga de seis meses de prisión preventiva, plazo que fue rechazado por la magistrada.
Los elementos que sostiene la acusación
Desde el Ministerio Público Fiscal aseguran contar con pruebas suficientes para sostener la imputación contra los siete acusados. Entre los principales elementos mencionados:
- Detenciones realizadas poco después del ataque.
- Testimonios que ubican a los sospechosos en el lugar de los disparos.
- Restos compatibles con disparos de arma de fuego en tres de los imputados.
- Versiones que indican que algunos acusados podrían haberse cambiado de ropa tras el hecho.
Nicolía defendió además la solidez de la teoría del caso, al señalar que no era necesario reiterar toda la reconstrucción en la audiencia, sino demostrar que los indicios se mantenían firmes y reforzados con nuevas pruebas.
El hecho que conmocionó a Rawson
El crimen ocurrió en octubre del año pasado, en medio de un violento conflicto entre familias en el barrio Valle Grande. En ese contexto, Emir Barboza, de apenas 8 años, recibió un disparo en el tórax. Fue trasladado de urgencia al hospital, pero ingresó sin vida.
El caso generó una fuerte conmoción social y se mantiene como uno de los hechos más sensibles en materia de seguridad en Rawson.
Reacción social y tensión en el barrio
La resolución judicial provocó una inmediata reacción de familiares y vecinos. Tras conocerse el fallo, se registraron protestas en Valle Grande con fuertes cuestionamientos a la decisión.
Durante la manifestación, allegados al niño denunciaron intervención policial y el uso de perdigones para dispersar a los presentes, en un clima de alta tensión.
La abuela de la víctima, Mirta Alfaro, ya había expresado su indignación y calificó la medida judicial como “una burla”, reflejando el malestar que atraviesa a la familia.
Lo que viene en la causa
La fiscalía cuenta con un plazo de tres días para formalizar la impugnación. Luego, la Oficina Judicial deberá definir qué tribunal revisará la resolución de la jueza Moya.
El desenlace de esa instancia será determinante para el rumbo de la causa y para definir si los imputados vuelven a quedar bajo prisión preventiva mientras avanza la investigación.






