Ginestar advirtió por el verano: “El escenario de mínima es tres veces más” y San Juan se prepara para recibir más agua
El verano que se aproxima tendrá una particularidad que obliga a extremar la prevención: después de varios años de sequía, la cordillera acumuló una importante cantidad de nieve y el sistema hídrico provincial se prepara para recibir mayores volúmenes de agua. José María Ginestar, director de Hidráulica, explicó que el escenario que se analiza para los próximos meses combina agua en los ríos, agua en los canales y posibles lluvias, una situación que puede generar complicaciones si esos tres factores coinciden. “Si en años secos hemos tenido problemas en muchos lugares, en años húmedos esos problemas serían quizás tres veces más complejos”, sostuvo. El funcionario explicó que el calentamiento registrado en el océano Pacífico favoreció una mayor evaporación y el traslado de humedad hacia la cordillera, donde las bajas temperaturas transformaron esa humedad en nieve. “El océano Pacífico está en un sobrecalentamiento que ronda los dos grados y medio, tres; o sea, tres veces más de lo normal”, describió. Esa acumulación nival es una buena noticia desde el punto de vista del recurso hídrico, pero también obliga a preparar los cauces, canales, desagües y defensas. Ginestar recordó que durante años de sequía muchas de esas estructuras quedaron relegadas y planteó que ahora el desafío es recuperar la capacidad de conducción antes de que llegue el período de mayor temperatura. “En años húmedos esos problemas serían quizás tres veces más complejos con el agravante de que encima vamos a tener agua en el río y agua en los canales”, insistió.
Uno de los escenarios que más preocupa es que coincidan una crecida y una jornada de precipitaciones en zonas urbanas. Ginestar explicó que, en ese contexto, el agua destinada al riego puede no ser necesaria en las fincas y, al mismo tiempo, puede resultar imposible cerrar determinados canales si existe riesgo de que se activen vertederos. “Tengo agua en el río, tengo agua en los canales y un día de lluvia la finca no recibe el agua, yo no la puedo cortar, termina en el desagüe”, describió. Allí aparecen problemas que muchas veces quedan ocultos durante los períodos secos: desagües tapados, cunetas convertidas en jardines, puentes construidos sobre cauces, basura acumulada y antiguos recorridos del agua que fueron modificados por el crecimiento urbano. “Si el vecino hizo un puente para pasar el auto, probablemente se desborde y termine en la casa del otro vecino de enfrente”, graficó. En el Gran San Juan también identificó sectores sensibles, como el circuito de escurrimiento que comienza en inmediaciones de Walmart y atraviesa distintos sectores hasta llegar hacia Rawson y Santa Lucía. A eso sumó la denominada “calle del agua” en Rawson y otros puntos donde un sifón o un canal obstruido puede transformar rápidamente una lluvia intensa en un problema urbano. “Si hay un momento para hoy ayudar a los municipios desde los ciudadanos, es este”, afirmó, y pidió algo tan simple como evitar arrojar basura en cunetas y desagües. “Si tenemos un contenedor de basura y tenemos que caminar dos cuadras más, lo hagamos hoy”, reclamó.
El trabajo preventivo también se trasladó a los departamentos donde las crecientes ya provocaron problemas en temporadas anteriores. En Sonda, Ginestar reconoció que no puede garantizar que no vuelva a registrarse una situación complicada, debido a las características de una cuenca capaz de aportar importantes volúmenes de agua, pero destacó que se realizaron tareas para mejorar el escurrimiento. “En Sonda hay un gran trabajo que se viene haciendo”, señaló, al recordar que anteriormente coincidieron varios factores negativos: un dique con dificultades, un puente con acumulación de sedimentos y defensas que no habían recibido el mantenimiento necesario. La recomendación para los vecinos apunta también a revisar los pequeños obstáculos que pueden generar grandes consecuencias. “El sondino que salga a la puerta de su casa y mire si hay un tronco en la puerta, en el desagüe”, pidió. En Calingasta, en tanto, detalló que se diseñó un plan de 12 obras y que actualmente hay maquinaria trabajando para encauzar los cursos de agua. “Hoy hay cuatro topadores en Calingasta trabajando. La semana que viene llegan dos máquinas más”, anunció. Las tareas comenzaron sobre el río Los Patos y buscan orientar las crecientes hacia sectores donde generen menor impacto sobre las poblaciones. También se trabaja en la zona de Las Cortaderas, considerada uno de los puntos complejos. Para Ginestar, la magnitud de la tarea explica por qué no existen soluciones instantáneas: “Si esto se hubiese iniciado hace 10 años atrás, probablemente no se terminarían todavía”, sostuvo. En Valle Fértil también confirmó trabajos con maquinaria, mientras que en otras zonas se avanza sobre cauces y desagües para recuperar recorridos históricos del agua.
La otra gran preocupación está puesta en el río San Juan y en la posibilidad de que durante el verano vuelva a llevar agua de manera permanente por sectores que actualmente se encuentran secos. Ginestar explicó que la intención es comenzar con una entrega controlada de aproximadamente 20 metros cúbicos por segundo, lo que permitiría recuperar parte del cauce y llevar agua hacia las Lagunas de Guanacache, además de favorecer la recarga de los acuíferos. “La intención es un escenario de mínima donde podamos tener agua de forma permanente”, afirmó. Pero advirtió que el escenario podría ser muy diferente si el manejo del embalse no permite regular los caudales: “Ese aliviadero puede entregarte 2.000 metros cúbicos por segundo”, señaló, aunque aclaró que la estrategia apunta precisamente a evitar llegar a ese extremo mediante una liberación progresiva y controlada. Frente a las dudas sobre cuándo llegará el período más complicado, evitó establecer un único mes y ubicó el horizonte preventivo entre noviembre y marzo-abril, debido a que históricamente las crecientes y lluvias intensas han generado inconvenientes en diferentes momentos. “El escenario de mínima es tres veces más”, remarcó, al explicar que ningún especialista está planteando un escenario en el que simplemente “no pase nada”. Por eso pidió que la prevención no quede exclusivamente en manos del Estado y apeló a la memoria de los vecinos: “Salga a la puerta de su casa y recuerde qué pasó el verano pasado”. Incluso planteó cuál sería, desde el punto de vista operativo, el escenario ideal: que el incremento del caudal se produzca de manera gradual y estable. “Si yo tuviera que pedir algo a Dios, es que durante los próximos 30 días vaya aumentando el río de forma paulatina hasta alrededor de 100 metros cúbicos por segundo y se mantengan 100 metros cúbicos por segundo de acá hasta abril”, expresó. La advertencia, así, no apunta solamente a esperar el deshielo, sino a llegar a ese momento con los cauces despejados, las defensas revisadas y una población consciente de por dónde puede circular el agua.






