Gustavo Petro lanzó la apuesta por una Constituyente y pidió dos millones de firmas para forzar la reforma
El presidente convocó desde Medellín a una recolección popular de adhesiones para reformar la Carta Magna de 1991. La propuesta llega con el Congreso bloqueando su agenda y a menos de un mes de las elecciones presidenciales.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, impulsó a la ciudadanía a recolectar firmas con el objetivo de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, centrada en fortalecer los derechos sociales y la lucha contra la corrupción. En el marco de las conmemoraciones del Día del Trabajo en Medellín, Petro lanzó una propuesta formal para reformar la Carta Magna colombiana ante las dificultades para avanzar con su agenda legislativa en el Congreso.
La iniciativa, anunciada con el tono de urgencia que caracteriza el tramo final de su gobierno, supone un giro notable en la estrategia del mandatario: al no poder imponer su programa por vía parlamentaria, apela directamente a la movilización popular para forzar una transformación institucional que trascienda su período.
Petro planteó que el pedido de constituyente se realice a través de una iniciativa popular que recoja dos millones de firmas válidas y las presente ante el nuevo Congreso, que debe instalarse el 20 de julio. El mecanismo no es menor en sus implicancias: si las firmas se consolidan, el legislativo entrante quedaría ante la presión política de un mandato ciudadano que difícilmente podría ignorar sin costo electoral.
El presidente propuso que las reformas a la Constitución se enfoquen en derechos sociales y en endurecer la lucha contra la corrupción en el sistema político. Dos ejes que, en el papel, gozan de consenso amplio pero que en la práctica concentran las disputas de poder más encarnizadas de la política colombiana.
La propuesta surge en un escenario de creciente tensión política y social a raíz de las olas de violencia que azotan a Colombia y a menos de un mes para las elecciones presidenciales del 31 de mayo. El timing no es neutral: Petro sabe que si logra instalar el debate constituyente en la agenda pública antes del cambio de gobierno, condicionará el margen de maniobra de su sucesor y dejará una huella institucional que la derecha tendrá dificultades para desmantelar de manera limpia. La maniobra es también una señal a su base militante: el proyecto político no termina con su mandato.
Esto a pesar de que, durante su campaña presidencial, el mandatario colombiano aseguró que respetaría la Constitución de 1991. El contraste entre la promesa electoral y la convocatoria constituyente de última hora es el principal flanco que explotan sus detractores, que leen la iniciativa no como una reforma democrática sino como un intento de perpetuar la influencia petrista en un sistema institucional que el propio mandatario no logró transformar desde adentro.
La carrera presidencial: Cepeda lidera las encuestas rumbo al 31 de mayo
Las encuestas ubican como favorito al senador izquierdista Iván Cepeda, seguido del abogado de derecha Abelardo de la Espriella y la senadora opositora Paloma Valencia. El escenario electoral polarizado entre una izquierda heredera del petrismo y una derecha que capitalizó el desgaste del gobierno entrante dibuja un panorama en el que la propuesta constituyente puede convertirse en el eje central del debate de campaña durante las próximas semanas, forzando a todos los candidatos a definir su posición frente a una reforma del sistema que el electorado colombiano aún no ha sido consultado formalmente sobre si desea.
El lanzamiento de la recolección de firmas en el Día del Trabajo no fue una elección casual. Petro buscó anclar su iniciativa en el imaginario del movimiento obrero y de los sectores populares que lo llevaron al poder en 2022, apelando a una narrativa de lucha social que trasciende los límites formales de su mandato. Si los dos millones de adhesiones se materializan antes del 20 de julio, el próximo Congreso deberá decidir si abre o cierra esa puerta constituyente: una definición que marcará el tono político de Colombia para los próximos años, con independencia de quién ocupe la Casa de Nariño a partir de agosto.
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