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H.I.J.O.S. sostiene que en San Juan la nómina de desaparecidos ya ronda los 100 casos

H.I.J.O.S. sostiene que en San Juan la nómina de desaparecidos ya ronda los 100 casos
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A días de un nuevo 24 de marzo, la discusión sobre la última dictadura vuelve a instalarse con fuerza, pero en San Juan aparece un elemento que reconfigura el debate: la dimensión local del terrorismo de Estado sigue en revisión y, lejos de ser una cifra cerrada, la cantidad de víctimas continúa ampliándose con el paso del tiempo. En ese contexto, Gabriel Farías, integrante de H.I.J.O.S. y hijo de un desaparecido, plantea que hoy la provincia tiene una nómina que se acerca a los 100 sanjuaninos que fueron víctimas de secuestros, desapariciones y asesinatos durante el período 1976-1983, un dato que surge de la reconstrucción sostenida de testimonios, investigaciones académicas y el trabajo de organismos de derechos humanos.

Desde su mirada, la memoria no puede pensarse como una fotografía estática sino como un proceso dinámico que se va completando a medida que aparecen nuevas voces. Farías sostiene que durante muchos años hubo historias que no formaron parte de los registros oficiales ni de las primeras listas, atravesadas por el miedo, el silencio y la imposibilidad de denunciar en contextos de fuerte presión social y política. Con el correr de las décadas, explica, comenzaron a emerger relatos de familiares, testigos y sobrevivientes que permitieron reconstruir situaciones que hasta entonces no habían sido visibilizadas, lo que derivó en una ampliación concreta de la nómina de víctimas en la provincia.

En ese proceso, Farías destaca el rol de las investigaciones que se vienen desarrollando desde la Universidad Nacional de San Juan y otros espacios vinculados a la memoria, que aportaron herramientas para sistematizar información dispersa y avanzar en la identificación de casos. Según su planteo, no se trata de que aparezcan hechos nuevos, sino de que se logra documentar lo que durante años permaneció oculto o no fue denunciado. En esa línea, insiste en que la cifra de desaparecidos en San Juan no debe interpretarse como un número definitivo, sino como una construcción en permanente revisión que crece a medida que se profundiza el trabajo histórico y testimonial.

La propia historia de Farías atraviesa ese posicionamiento. Su padre fue secuestrado y asesinado durante la dictadura cuando él era apenas un niño, y esa experiencia personal lo ubica en un lugar desde donde la memoria no es un ejercicio teórico sino una vivencia concreta que se proyecta en el tiempo. Desde allí, remarca que cada testimonio que se incorpora modifica la comprensión del pasado y obliga a revisar lo que se creía cerrado. En ese sentido, plantea que la aparición de nuevas denuncias no cambia los hechos en sí mismos, pero sí cambia el conocimiento social sobre lo ocurrido y la dimensión real de la represión en la provincia.

En el plano nacional, Farías se inscribe en la posición histórica de los organismos de derechos humanos que sostienen la cifra de 30.000 desaparecidos como referencia política, histórica y simbólica, rechazando cualquier intento de relativización o reducción. Sin embargo, su aporte se centra en territorializar ese debate y poner el foco en lo que ocurrió en San Juan, donde durante años la magnitud de la represión fue subestimada o quedó diluida en relatos más amplios de alcance nacional. Para el integrante de H.I.J.O.S., discutir números sin atender a las realidades locales implica dejar fuera una parte fundamental de la historia.

En ese marco, el 24 de marzo adquiere, según su mirada, un sentido que excede lo conmemorativo. No se trata únicamente de recordar, sino de interpelar el presente a partir de lo ocurrido, entendiendo que la memoria es una herramienta activa que permite revisar prácticas, discursos y estructuras que tienen continuidad en el tiempo. Farías sostiene que la fecha funciona como un punto de encuentro donde se cruzan la memoria individual y la colectiva, pero también como un espacio de disputa sobre el sentido de lo ocurrido durante la dictadura y sus consecuencias.

La idea de una lista que crece hasta acercarse a los 100 casos en San Juan introduce un elemento central en esa discusión: la historia reciente de la provincia todavía no está completamente escrita. Para Farías, la memoria se construye en capas, y cada nueva incorporación no solo suma un nombre sino que amplía la comprensión del entramado represivo que operó en el territorio. En ese sentido, advierte que todavía puede haber casos que no han salido a la luz y que el trabajo de reconstrucción debe continuar.

Así, a casi cinco décadas del golpe, el planteo que emerge desde H.I.J.O.S. en San Juan pone el acento en un punto clave: la memoria no es un ejercicio del pasado sino una construcción en desarrollo. Y en esa construcción, la cifra de desaparecidos en la provincia —hoy cercana a los 100 según lo que sostiene Farías— no representa un cierre, sino una señal de que aún queda camino por recorrer para completar la historia.

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