José Ureña el empresario que sufrió un violento robo: “Me apuntó a la cabeza y gracias a Dios no salió el tiro”
“Me apuntó a la cabeza y gracias a Dios no salió el tiro.” Con esa frase, José Ureña —empresario chimbero— resumió el violento asalto que sufrió este martes al mediodía bajo el puente de Oro y Canto, en Chimbas. Él y su hija de 25 años se salvaron de milagro después de que dos motochorros los abordaran y uno de ellos efectuara entre tres y cuatro disparos.
Según contó, todo ocurrió en cuestión de segundos: “Siempre salgo a trabajar, siempre me paro debajo de ese puente, nunca pasó nada. No me di cuenta cuando hicieron el abordaje los motochorros. Se me presentaron muy de golpe.”
El delincuente abrió la puerta del acompañante, donde iba su hija. “Le apoyan un brazo en el cuello y con el otro le apuntan en la cara con un revólver pidiéndole el celular.” La joven salió del auto por el susto y quedó forcejeando con el ladrón.
Ureña reaccionó de inmediato: “Yo salgo por atrás del vehículo y trato de que mi hija lo suelte.” Fue en ese momento cuando el asaltante disparó por primera vez: “Larga un tiro a los pies de mi hija.”
La desesperación se volvió total. “Cuando larga el primer disparo pensé que le iba a pegar a mi hija.” El empresario se abalanzó sobre el sujeto, quien terminó cayendo al piso.
Allí comenzó una secuencia aún más violenta. “El delincuente nunca suelta el arma. Se incorpora y me empieza a largar tiros al suelo, a la cabeza, me apuntaba en todos lados.” Tres o cuatro gatillazos sonaron bajo el puente, en plena luz del día. Pero lo que pudo ser una tragedia, no lo fue: “Cuando me apunta a la cabeza, gracias a Dios no salió el tiro.”
Uno de los disparos sí lo hirió: “Uno me pega en el brazo derecho. Tiene entrada y salida, pero gracias a Dios no tocó nada.”
El cómplice del agresor escapó en moto, dejándolo a pie. “El que hacía campana lo abandonó. Vio que ya había caído dos o tres veces y se fue.” En medio del caos, la gente observaba desde los autos pero nadie intervenía. “La gente estaba mirando pero asustada. Había disparos debajo del puente, nadie se baja a ayudarte.”
Según su testimonio, testigos del barrio dijeron reconocer al atacante: “Dicen que la semana pasada salieron de prisión. Eso es lo que comenta la gente.” Aunque esa información todavía es materia de investigación policial.
A pesar de la violencia del hecho, Ureña volvió a su rutina: “Hoy pasé por el mismo lugar. Uno pasa y mira y dice: ‘En realidad Dios estuvo con nosotros.’” También confirmó que su hija se encuentra fuera de peligro, aunque afectada por lo vivido: “Amaneció bien, pero seguramente va a tener nervios cuando pase por ahí.”
El empresario, que salía a trabajar como cualquier día, terminó peleando cuerpo a cuerpo con un ladrón armado. Y sobrevivió de pura fortuna: “Era él o era yo.”
Un caso que volvió a exponer la inseguridad en una zona donde, según oyentes y vecinos, los arrebatos son moneda corriente.






