Juan Martín Durand, correr para ver más allá: deporte, superación y conciencia
Para Juan Martín Durand, mirar hacia adelante no es solo una frase, sino una forma de enfrentar la vida. A sus 48 años, el triatleta sanjuanino encontró en el deporte una herramienta para superarse día a día, a pesar de su discapacidad visual, y también una vía para visibilizar las enfermedades de baja visión.
Oriundo de Capital, Durand será uno de los participantes del IRONMAN 70.3 San Juan 2026, que se disputará el próximo 29 de marzo y marcará su cuarta participación en esta exigente competencia en la provincia. Además, ya proyecta un nuevo desafío: debutar en la distancia completa del IRONMAN en noviembre.
De cara a la próxima carrera, el deportista se muestra optimista y con objetivos claros. Tras registrar un tiempo de 5 horas y 28 minutos en su última participación, ahora apunta a bajar la barrera de las cinco horas, respaldado por una preparación más intensa y planificada.
En ese camino, destaca el aprendizaje adquirido en ediciones anteriores, especialmente en lo referido a la alimentación durante el tramo de ciclismo, un aspecto clave para sostener el rendimiento en la etapa final de pedestrismo.
Su rutina diaria combina entrenamientos exigentes con la vida familiar y laboral. Las jornadas comienzan temprano con natación, continúan con trabajo y se completan con sesiones de ciclismo y otras actividades físicas, priorizando también el descanso como parte fundamental del rendimiento.
Durand convive con retinosis pigmentaria, una enfermedad degenerativa de la retina que afecta progresivamente la visión. Lejos de limitarlo, esta condición fue el impulso para crear una fundación destinada a acompañar a personas con la misma patología y generar conciencia sobre estas afecciones, muchas veces invisibles para la sociedad.
«El triatlón es un modo de vida», asegura, y explica que a través del deporte busca dar visibilidad a este tipo de enfermedades, destacando también los avances en terapias genéticas que permiten frenar su progresión.
Con experiencia en la disciplina, remarca que el IRONMAN es una competencia que exige tanto preparación física como fortaleza mental, y que no tiene límites de edad, siendo habitual la participación de atletas mayores de 40 años.
Finalmente, subraya la importancia del acompañamiento del público durante la carrera, así como el valor emocional de cruzar la meta, un momento que define como la culminación de todo un proceso de esfuerzo y dedicación.
El desafío del 29 de marzo tendrá para él un significado especial, no solo deportivo, sino también personal, con una dedicatoria marcada hacia su familia y seres queridos que lo acompañan en cada paso.








